El año 2016 está comenzando con varias noticias relevantes alrededor del legado judío en Zamora y en Castilla y León en general. La colección de música sefardí del etnógrafo Ángel Carril ha sido depositada en el Museo Etnográfico, el escritor Gregorio González Olmos, residente en la ciudad, ha publicado ‘Yucé, el sefardí’, premio de novela Felipe Trigo y la organización Raíces de Sefarad, con sede en Madrid, se ha interesado por los restos arqueológicos existentes relacionados con la historia y cultura sefardí.
“Cuando en el año 2010 empecé a investigar la presencia judía en Zamora rápidamente me di cuenta de que tarde o temprano este conocimiento, como la luz, se expandiría en todas las direcciones. No hay más que prestar atención y sumergirse en la información disponible para percatarse de que el legado judío en Zamora es una fuente prácticamente inagotable en la medida en que aquí se educaron y salieron varios de los sabios que se encargaron de llevar y trasmitir a la próxima generación la tradición judía cultivada en la península”, explica Jesús Jambrina, director del Centro Isaac Campantón.
Y es que a juicio del propio Jambrina, a través de los eventos realizados por el Centro Isaac Campantón y mediante la red de colaboradores asociados al proyecto, las investigaciones no paran de arrojar pruebas de la importancia de Zamora en el mapa de Sefarad.
Así, Jesús Jambrina añade: “Tras todo este tiempo de trabajo paciente, sistemático y basado en evidencias documentales y arqueológicas y usando lentes interdisciplinarios para la interpretación de las mismas, puede afirmarse que Zamora tiene la llave al estudio y puesta en valor de la historia y la cultura judía en el noroeste de la península ibérica”.
Con toda la información sobre la mesa “puede apreciarse que la ciudad fue, primero que todo, ciudad refugio para muchos judíos emigrados del Sur en el siglo XI, capital hebrea del Duero en tanto albergó la población más numerosa en los siglo XIV y XV en la región. En esa misma dirección, Zamora fue puerta de entrada de los judíos al noreste, lo cual se explica porque fue sitio de paso hacia Portugal en 1492, así como de retornados, al registrarse una amplia comunidad de criptojudíos y conversos hasta bien entrado el siglo XVII”.
Por todo ello, Jambrina asegura que en el Centro Isaac Campantón continuarán trabajando “sin apuros, pero sin pausa”, en el estudio e investigación de este legado y como siempre “nos mantenemos abiertos a la cooperación con todos aquellos, privados o instituciones, en España o Portugal, interesados en la apreciación y valoración de la historia y la cultura judía en la región”.




