domingo. 18.02.2018 |
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El carnaval de Vezdemarbán, otra vez una referencia en la comarca

El carnaval de Vezdemarbán, otra vez una referencia en la comarca

Un año más y de acuerdo con la tradición se ha celebrado en Vezdemarbán el carnaval, su fiesta de invierno.

Desde el pasado viernes y hasta el lunes por la noche se han sucedido una serie de actividades para disfrute del vecindario y visitantes organizadas conjuntamente por los quintos y quintas de este año, la asociación cultural El Caño y el Ayuntamiento de Vezdemarbán.

El viernes las estrellas de cine brillaron en los bares del municipio zamorano dando paso a la celebración del sábado con el desfile de disfraces por las calles y baile, primero para niños y más tarde para adultos, con premios para los mejores y más divertidos disfraces, abarrotando el lugar. Si por algo se ha distinguido siempre el carnaval de este pueblo ha sido por la originalidad y singularidad de los trajes que lucen sus habitantes debido en gran parte a las acertadas puntadas de muchas de las que formaron parte de la cooperativa textil de esta vecindad. Un gran número de familias guardan verdaderos tesoros en los desvanes de sus casas.

Fue el domingo cuando unas 40 personas ataviadas de tunos y tunas, seguidas de otro numeroso grupo tímido para disfrazarse pero deseoso de acompañar, amenizaron la tarde con unas originales murgas acompasadas por guitarras y panderetas, haciendo rechifla -con cariño- de lo sucedido este año a nivel local y nacional. El baile volvió a hacer acto de presencia por la noche.

Entre los diversos actos de estas fechas sobresale el denominado «Desempadrinamiento», que tuvo lugar el lunes con los quintos y quintas como principales protagonistas. De origen desconocido, durante el mismo se recorre el pueblo ellos ataviados con capa y sombrero y ellas con traje típico, debidamente emparejados, precedidos por una orquesta y deteniéndose a bailar en los cruces de las calles y plazas del pueblo. Este año la participación ha sido ilusionante y numerosa, unas 40 parejas y otro grupo similar que no desempolvó el traje pero que aun así arropó la tradición, acompañaba a los protagonistas del evento.

El jolgorio de los bailes, el colorido de los trajes y los numerosos mantones de Manila han alegrado aún más la jornada, y han recordado de nuevo que este pueblo sigue vivo, y que son sus habitantes quienes lo alimentan. Al finalizar el recorrido, más de 150 vecinos se han reunido en torno a la mesa para degustar una excelente paella organizada de manera impecable por la asociación.

Para aquellas personas que aún tenían energía, la tarde continuó con una sesión de gimnasia ochentera recordando aquellas clases al más puro estilo Eva Nasarre. Una discomovida por la noche cerró el programa de actividades de este divertido carnaval 2018 que pondrá su verdadero punto final este miércoles con el entierro de la sardina en los bares del pueblo.

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