sábado. 21.10.2017 |
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El cielo respeta la solemnidad del Corpus Christi

El cielo respeta la solemnidad del Corpus Christi

El aguacero de las once de la mañana auguraba la suspensión de la celebración. Músicos, hermanos de las cofradías y organizadores ya daban por hecho la cancelación del desfile procesional por temor al deterioro de las imágenes así como de las gigantillas y cabezudos. 

Sin embargo, media hora más tarde, tras la finalización de la Santa Misal en la Catedral, el cielo se abría y daba paso a un sol radiante para alegría de todos los presentes. “Recorreremos el tramo que se pueda”, advertían desde la organización. Así, los integrantes de la asociación cultural Tradición y Música Popular abrían una extensa comitiva arropada también en las orillas por cientos de devotos a lo largo de todo el trayecto. 

La Negra, Ramón, El Turco y el Abuelo encabezaban el desfile desde las alturas seguidos de cerca por la Tarasca de Ramón Álvarez y la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía Jesús de Nazareno. Floridos altares ornamentaban el itinerario, guarnecido por el aroma a romero y tomillo. Asimismo, señas Bermejas, banderas españolas y mamposteros colgaban de los balcones de los hogares zamoranos, adornados para la ocasión. 

Todos ellos se dirigieron por la Rúa de los Notarios, Rúa de los Francos y Calle de Ramos Carrión hasta llegar a la Plaza Mayor. Allí, el cielo se encapotó de nuevo para dar paso a unas gotas de lluvia que provocaron el disgusto momentáneo de familiares y organizadores, quienes se apresuraron a proteger con sus paraguas a los niños de comunión. Pero al igual que al inicio del cortejo, el sol volvió a brillar con fuerza en los actos centrales de la jornada: el lanzamiento de pétalos y la bendición por parte del Obispo de la Diócesis, Gregorio Sacristán, visiblemente mareado debido al calor y al cansancio del trayecto. 

 

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