miércoles. 13.12.2017 |
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La madrugada de Viernes Santo sobre las tablas del Principal

La madrugada de Viernes Santo sobre las tablas del Principal

El reloj de la Plaza Mayor no marcaba las cinco de la mañana y el tumulto no se agolpaba a las puertas de San Juan. No era la madrugada de Viernes Santo pero, Zamora, latía igual.

El Merlú, como si de Viernes Santo se tratara, llamaba a sus hermanos a la entrada del Teatro Principal. Una llamada que cambiaría el habitual escenario de la Cofradía: las calles de la capital, por las tablas del teatro zamorano. No era Semana Santa, pero su sentir se respiraba en la ciudad. Poco a poco, los cofrades iban entrando al tiempo que escondían su rostro con la tradicional capucha de laval negro. El silencio se erigió como protagonista.

Comenzaba así la proyección audiovisual, obra de Oscar Antón, que recrearía paso a paso, sonido a sonido, la madrugada del Viernes Santo. El resonar del reloj daba la señal de que la hora había llegado. El silencio, roto por la Banda de Cornetas y Tambores, daba paso a la emoción de escuchar un sonido único e inconfundible que trasladó a los asistentes a madrugada. La narración, por parte de Ana Pedrero y Gustavo Tobal, añadió la perla que culminó el perfecto ambiente creado.

De nuevo silencio. Un sigilo para disfrutar de la atmósfera semanasantera creada y que únicamente a Thalberg se le permitó romperlo gracias a la Banda de Música Maestro Nacor Blanco. El himno por excelencia, el que se hace esperar hasta la madrugada, el que alienta la espera y emociona a los ciudadanos. Una banda sonora perfecta para continuar relatando y viviendo a destiempo la mañana más especial de la bien cercada.

Noventa minutos cargados de historias, sentimientos y momentos vividos desde el primer retumbar de tambores hasta el olor a sopas de ajo en las Tres Cruces. Un adelanto de la Semana Santa que volverá a repetirse este viernes 31 de marzo a las 20.30 horas, para acompañar a los hermanos hasta la llegada al Museo.

 

 

 

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