lunes. 22.01.2018 |
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Unión de Uniones, en defensa del agricultor activo y de los profesionales del campo

Unión de Uniones, en defensa del agricultor activo y de los profesionales del campo

Es público y notorio que la Unión de Uniones de Agricultores y Ganaderos ha criticado en todo momento la aplicación que en el Estado Español se ha hecho de la Reforma de la PAC y, particularmente, la figura diseñada de agricultor activo, por alejarse esta del modelo de agricultor profesional.

Desde un primer momento, en el texto original de los Reales Decretos de aplicación de la PAC publicados en diciembre de 2014, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (Magrama) decidió ya, con el rechazo de la Unión de Uniones, una definición de agricultor activo, innecesariamente compleja, y que finalmente permite ser agricultor activo y cobrar ayudas a cualquiera que acredite someramente asumir “el riesgo empresarial de la explotación” y realizar una actividad agraria que puede consistir únicamente en mantener las tierras en “buenas condiciones agrarias y medioambientales”.

El Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en lugar de lo anterior podía haber aplicado, como pedía la Unión de Uniones, el artículo 28.2 del Reglamento 73/2009, base de las ayudas directas, que permitía al estado miembro excluir de los pagos directos a personas físicas o jurídicas cuyas actividades agrarias representen sólo una parte insignificante del conjunto de sus actividades económicas; o cuyos objetivos principales comerciales o empresariales no sean el ejercicio de una actividad agraria. Esta ha sido una de las reivindicaciones insistentes de la Unión de Uniones durante los debates de la aplicación de la PAC en España.

Igualmente la Unión de Uniones ha reivindicado, por ejemplo, la aplicación de un límite máximo de ayudas de 150.000 euros por explotación, tope permitido también por la normativa comunitaria, que el Ministerio tampoco decidió finalmente aplicar.

Cualquier modificación de la normativa nacional de aplicación de la PAC, obligada a instancias de las autoridades de la Unión Europea, no obedecerá a otra cosa que no sea a incumplimientos de la reglamentación comunitaria en las que el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente haya incurrido. Dicha reglamentación, que al parecer ahora el Ministerio se ve “forzado” a aplicar, fue acordada en el Consejo de Ministros de la UE, con la aprobación del Ministerio español que, por cierto, siempre se ha manifestado extraordinariamente satisfecho de lo aprobado y en el que ocupaba ya hoy una alta responsabilidad la hoy titular del Magrama.

Unión de Uniones, tras presentar sus propuestas al Magrama y ser estas desatendidas, denunció en su momento, con el aval expreso de la firma de miles de agricultores y ganaderos, la aplicación de la PAC en España, en base al pago de ayudas directas a personas físicas y jurídicas que no son agricultores; la no inclusión en la llamada “lista negra” de entidades que, sin embargo, si deberían quedar excluidos de ayudas directas por su actividad económica no agraria; la no concesión del correspondiente pago complementario a jóvenes instalados en los sectores determinados sectores y la limitación en la asignación de derechos en determinadas sucesiones inter vivos.

En consecuencia, en modo alguno podría derivarse de la denuncia de la Unión de Uniones que, directa o indirectamente, se obligara al Ministerio de Agricultura a relajar aún más, cosa ya extremadamente difícil, la definición de agricultor activo.

Precisamente, si algunas modificaciones de la normativa española han podido derivarse de la denuncia de la PAC han sido las incluidas en el Real Decreto 1172/2015, relativas a los puntos 2 y 3 de la Unión de Uniones, obligando al Ministerio a delimitar correctamente a las entidades de la lista negra y permitiendo el pago de jóvenes a los incorporados en los sectores que anteriormente quedaban excluidos.

Unión de Uniones, si se agotan las vías de diálogo, a las que siempre ha dado y dará prioridad, denunciará cualquier disposición que considere que se atenta, incumpliendo las normas, contra los intereses de los agricultores y ganaderos españoles, particularmente, de los que viven fundamental o exclusivamente de la actividad y el trabajo en su explotación. Así lo ha hecho recientemente con una nueva denuncia a la Comisión Europea por incumplimiento de la reglamentación comunitaria en la constitución de las Organizaciones Interprofesionales Alimentarias y en la aprobación de sus acuerdos de extensión de norma.

• Cualquier intento de instrumentalizar la denuncia de la Unión de Uniones para justificar objetivos y fines que no son los buscados, como es patente, por la propia denuncia, hemos de suponer que obedecerán a un intento doloso y espurio de justificar las negativas decisiones que para el agricultor profesional ha tomado el Ministerio de Agricultura y las actitudes vergonzantes de algunas organizaciones agrarias que se lo permiten para medrar a su amparo.

• La Unión de Uniones llama nuevamente la atención sobre el hecho de que la actual titular del Ministerio de Agricultura ha bloqueado, con el “pláceme” del resto de organizaciones agrarias, la convocatoria de elecciones agrarias, estableciendo un marco institucional de representación -sin contar con los agricultores-, acomodaticio y contemporizador. La Unión de Uniones se reitera una vez más en su petición de elecciones en el campo para que sean los agricultores y ganaderos, y no el Ministerio de Agricultura, quien decida quienes les representan.

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