miércoles. 18.10.2017 |
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El Lago de Sanabria muestra el fenómeno de las espumas endógenas

El Lago de Sanabria muestra el fenómeno de las espumas endógenas

El aula de estudio del Lago de Sanabia (https://aulaestudiolagosanabria.info/espumas-endogenas/) ha captado un fenómeno hasta ahora poco habitual en Sanabria, pero muy conocido o frecuente en otros lagos y ríos naturales de todo el mundo, denominado formación de espumas endógenas. Asimismo se demuestra gráficamente cómo su origen resulta de una compleja combinación de factores naturales y biogénicos; y no está basado en la presencia de vertidos urbanos sin depurar.

El origen de esta espuma, con un cierto olor a pescado y no jabonoso, es natural y se compone principalmente de compuestos orgánicos (ácidos húmicos, lípidos, proteínas, etc…) producto de la descomposición de materia vegetal o exudados de organismos acuáticos (generalmente fitoplancton). Estos compuestos orgánicos naturales tienen propiedades tensoactivas (“surfactantes”) similares a los jabones, y al batirse el agua por el oleaje en días de fuerte viento, se generan estas espumas que se acumulan en forma de bandas en las zonas abiertas o a lo largo de la costa.

La formación de estas bandas de espumas, muy llamativas por su aspecto y grandes dimensiones, no es exclusiva de este lago. Se conoce el mecanismo de su formación en lagos, ríos y océanos desde hace décadas (Stommel, 1951; Schilling y Zessner, 2011). La materia orgánica presente en los lagos que forma parte de las algas u otro tipo de vegetación acuática, al descomponerse libera diversos compuestos al agua con propiedades “surfactantes” (proteínas, lípidos, azúcares,…), siendo los ácidos lipídicos los principales protagonistas de este fenómeno.

En ocasiones, estas sustancias las forman ácidos orgánicos que provienen de la descomposición de material vegetal de zonas boscosas, humedales o turberas existentes en las cuencas de los lagos, y suelen tener un color más pardo.

Al igual que los lípidos o aceites usados en la fabricación del jabón, estas sustancias que flotan al pesar menos que el agua, cambian la tensión superficial de la misma, y al batirse la superficie con el oleaje producido por el viento se forman burbujas originando estas espumas de aspecto jabonoso.

Cuando el viento sopla fuerte en una dirección durante bastante tiempo se crean unas celdas de circulación del agua superficial (“células de circulación de Langmuir”) en bandas paralelas y perpendiculares a la dirección del viento. A veces de manera ramificada formando líneas blancas sobre la superficie del agua en forma de “Y”.

Estos compuestos orgánicos van generando espuma que se acumula en el punto donde se hunde el agua formando esas bandas más o menos equidistantes y perpendiculares al oleaje. Al cambiar de dirección el viento o calmarse, las bandas de espumas se arrastran hacia las orillas pudiendo acumularse con varios decímetros de espesor.

Estas espumas están formadas principalmente por ácidos grasos junto a otras sustancias orgánicas como proteínas y azúcares de origen natural, con propiedades surfactantes similares a los jabones. Una vez formadas, las espumas pueden actuar como acumuladores de partículas flotantes u otras sustancias hidrofóbicas de naturaleza orgánica o inorgánica, como nutrientes (diversas formas de nitrógeno -N-, fósforo -P- y carbono -C-), cationes, compuestos orgánicos de diversa naturaleza, polen, esporas, restos de insectos, plancton y otros microorganismos, polvo, restos de vegetación, etc.

Aadquiriendo colores más parduzcos o de aspecto “sucio”. Por tanto, estas espumas no representan un riesgo para la salud humana al no existir fuentes naturales (ej. cianobacterias generadoras de toxinas y espumas) o vertidos de sustancias de naturaleza tóxica en el lago.

Las principales diferencias entre las espumas de origen natural y las producidas por contaminación por detergentes u otros vertidos de actividades humanas son las siguientes:

Las espumas naturales pueden ser blanquecinas o de color parduzco, y las artificiales son siempre blancas; las naturales se forman con el viento en la superficie de todo el lago en bandas paralelas, y las artificiales generalmente más cerca o en torno al lugar donde se ha originado un posible vertido o foco de contaminación.

En los días en los que se produjo la mayor formación de espumas en el lago, se realizó la toma de muestras de agua del lago en la zona central del mismo, así como en 8 puntos repartidos por todo el litoral, y en los principales cursos de agua de entrada al lago, incluido el río Tera.

El análisis químico del agua de estas muestras (iones, compuestos de N, P y C) mostró los valores habituales registrados mensualmente en el seguimiento del lago realizado por el Programa Bianual Intensivo desde hace 2 años; no observándose ningún indicio que pudiera relacionarse con un posible vertido accidental en el lago o en alguno de sus tributarios.

La concentración de compuestos de nitrógeno (N), fósforo (P) y carbono (C) en las espumas, es lógicamente superior a la del agua superficial, ya que están formadas casi exclusivamente en términos de masa por compuestos orgánicos, actuando además como acumuladores de polvo, partículas y material orgánico flotante. Siendo éstos últimos elementos los responsables del color marronáceo que van tomando con el tiempo.

Este proyecto ha sido desarrollado por https://aulaestudiolagosanabria.info/espumas-endogenas/

 

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