martes. 17.10.2017 |
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Una generación tecnológicamente dependiente y cada vez más concienciada contra las drogas y la violencia

Una generación tecnológicamente dependiente y cada vez más concienciada contra las drogas y la violencia

Crece la adicción al móvil entre los jóvenes: casi la mitad ya se considera enfermo. Disminuyen o se estabilizan los consumos de todas las sustancias estupfacientes excepto el cannabis. Tres de cada cuatro jóvenes creen que los comportamientos violentos son habituales en la sociedad.

Los smartphones han provocado uno de los cambios más disruptivos de las últimas dos décadas, permitiéndonos comunicarnos y acceder a Internet desde cualquier lugar y en cualquier momento. Con los años, estos dispositivos se han convertido en la herramienta clave para realizar todas las operaciones diarias de los españoles y, tan importante es, que España ya lidera el ranking mundial de penetración de móviles, con un 88% de usuarios únicos, 22 puntos por encima de la media mundial.

Sin embargo, el uso de estos dispositivos varía sustancialmente en función de la edad y son precisamente las generaciones más jóvenes, conocidas como “nativas digitales”, aquellas que mayor dependencia están desarrollando hacia sus teléfonos móviles. Así se desprende del análisis realizado por Rastreator.com que ya ofrece más de diez comparativas en el sector de Telefonía, en el que se analizan los hábitos de uso del móvil entre las personas de 18 a 24 años.

El uso intensivo del móvil provoca en los usuarios la necesidad de llevarlo consigo en todo momento y estar permanentemente pendientes de él. Este fenómeno ha llegado hasta tal punto que ya prácticamente la mitad (45,3%) de los jóvenes se declaran adictos a su terminal, según el cuarto ‘Estudio de Comparación Online hacia el Ahorro Inteligente’, elaborado por el comparador.

Tan dependientes se han vuelto muchos jóvenes que incluso un 52% reconoce que está pendiente de su móvil siempre que está con amigos, familiares o en pareja, ocho puntos más que la media de la población española. Esta necesidad de estar enganchados permanentemente puede derivar en fenómenos sociales como el phubbing o la nomofobia, cada vez más extendidos.

Consumo de drogas

El consumo de todas las drogas, excepto el cannabis, se ha estabilizado o disminuido en los últimos dos años entre la población, según se desprende de la Encuesta sobre Alcohol y otras Drogas en España (EDADES) 2015-2016, elaborada por la Delegación del Gobierno del Plan Nacional sobre Drogas y que hoy ha publicado el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad.

Los datos confirman que las drogas consumidas por un mayor porcentaje de personas son las legales. En primer lugar, el alcohol (el 77% de los encuestados lo ha consumido en los últimos doce meses) y en segundo lugar el tabaco (40%). Los hipnosedantes, con y sin receta, son la tercera sustancia (12%) y en cuarto lugar se sitúa el cannabis (9,5%).

El resto de drogas estudiadas tienen unas prevalencias (proporción de población que las consumen) mucho más pequeñas. La cocaína se queda en un 2%; el éxtasis en un 0,6%; en un 0,6% también los alucinógenos; las anfetaminas en un 0,5% y la heroína en un 0,1%, el mismo porcentaje que los inhalables.

Las edades de inicio al consumo no presentan cambios reseñables. Las sustancias legales son las que se prueban a una edad media más temprana: tabaco 16,4 años y alcohol 16,6. El cannabis comienza a consumirse a los 18,3 años. Los hipnosedantes son los que se comienzan a consumir, de media, a una edad más tardía: 35,6 años. Los hipnosedantes son también la única estudiada cuyo consumo está más extendido entre las mujeres (15,8% frente a 8,3% de hombres). Resulta significativo que en el caso del cannabis el porcentaje de hombres que lo consume duplica ampliamente al de mujeres (13,3% frente a 5,6%) y en el caso de la cocaína esta diferencia de género incluso llega a triplicarse (3,1% hombres y 0,9% mujeres)

Comportamientos violentos

La alarma social sobre la violencia en la juventud española actual es cada vez mayor. Prueba de ello este pasado fin de semana, con una multitudinaria pelea en la capea de las fiestas de la Facultad de Derecho que terminó con un joven arrancando parte de una oreja a otro de un mordisco, u otra pelea en la Gran Vía con un vasazo a una joven. Hechos que se suceden a las peleas del jueves, del anterior fin de semana, y el anterior, el anterior...

Según los expertos, nos encontramos con una sociedad preocupada por los casos de violencia juvenil, de tal modo que el conjunto de la población presta mayor atención que hace unos años a comportamientos como el acoso escolar, el aislamiento social en la escuela, la violencia contra las personas o las cosas, la coacción u otros tipos de conductas.

Para hacer frente a esta situación es preciso un debate sobre cuál es la realidad de esta problemática, qué factores influyen en los comportamientos violentos y agresivos en esta etapa de la vida, qué papel juegan los diferentes actores sociales, para atajar esta cuestión. Por ello, la Fundación Pfizer llevó a cabo el estudio ‘Juventud y Violencia’.

Según se desprende de este estudio, tres de cada cuatro jóvenes consideran que los comportamientos agresivos o violentos son bastante habituales en la sociedad española actual. En este sentido, según la opinión de los encuestados, estos comportamientos se producen más los fines de semana (así lo cree el 77%) y respecto a en qué ambientes se desarrollan, destacan que son más frecuentes en el entorno escolar y en sus lugares de ocio, y menos o nada habituales en el ámbito familiar donde viven, o en redes sociales de Internet.

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