lunes. 11.12.2017 |
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Una fe indestructible (84-79)

Una fe indestructible (84-79)

El Aquimisa Queso Zamorano volvió a sacar adelante un partido agónico para dar un paso decisivo hacia la permanencia en la categoría. Un parcial de 15-3 en los últimos minutos acabó con un Tarragona 2017 que lo tuvo en la mano a pesar del inicio arrollador de los locales.

La fe del Aquimisa Queso Zamorano no tiene límite. Otro día más en medio de la agonía, el espíritu superviviente de los hombres de Saulo Hernández valió para sumar una victoria, la cuarta consecutiva. Hace un mes, sólo la plantilla y el cuerpo técnico creían en el milagro. Este sábado, si el CBC Valladolid gana en casa al Hospitalet, los blanquiazules pasarán la semana fuera de la zona de descenso por primera vez en todo el año y a falta de dos jornadas para que termine la campaña.

La victoria parecía un objetivo improbable después de que el Tarragona 2017 se situara siete arriba a falta de 6.31 para el final, tras levantar casi veinte puntos en contra. Fue entonces cuando emergió el carácter de un Aquimisa Queso Zamorano que de tanto vivir en el alambre ha terminado por manejarse mejor que nadie en situaciones límite. Un parcial de 15-3 en estos compases decisivos valió para acabar con los catalanes, que se quedan ya por debajo de los de Saulo Hernández en la tabla (84-79).

INICIO ARROLLADOR

En el arranque, nada hacía presagiar sufrimiento. El Aquimisa Queso Zamorano fue un equipo arrollador en el primer cuarto. Los blanquiazules volaron para sacar de la pista a un Tarragona 2017 que no pudo contener las embestidas locales (31-12).

Sin embargo, a partir de ese momento, el poderío exterior de los visitantes salió a la luz para ir minando la ventaja y la confianza de los zamoranos, que sufrieron para conservar la ventaja al descanso (50-44) y que se vieron abajo al final del tercer acto (66-67).

En este punto, los tarraconenses olieron la sangre y castigaron las imprecisiones de un Aquimisa Queso Zamorano que tuvo arrestos para igualar enseguida la desventaja de siete puntos que manejaba en el minuto 34 y que, después de varios ataques infructuosos, contó con el empuje de Sango y la muñeca de Hansen para amarar una victoria que abre de par en par la esperanza de una permanencia que parecía imposible.

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