miércoles. 17.01.2018 |
El tiempo

Zamora es de Plata

La afición se volcó con los suyos y nunca perdió la fe en la permanencia.

La afición fue el sexto jugador que necesitaba el Aquimisa Queso Zamorano para afrontar el reto de la permanencia. La grada blanquiazul, esta vez repartida entre preferencia y tribuna, animó siempre a los suyos, hasta en los peores momentos, consciente de la importante de apretar hasta el final.

Esa entrega del público se plasmó en cánticos constantes de apoyo y en el sonido de los bombos que sonaron con fuerza en el Ángel Nieto durante toda la contienda.

El júbilo no llegó hasta el final y fue posterior a cuarenta minutos de enorme sufrimiento. Pero valió la pena. Los únicos que se marcharon cabizbajos del pabellón fueron los 50 seguidores albaceteños que también se dejaron la garganta animando a los suyos.

Comentarios