martes. 23.01.2018 |
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Herminio Ramos: “Que el ciudadano de a pie te agradezca de corazón tu trabajo es impagable”

Herminio Ramos: “Que el ciudadano de a pie te agradezca de corazón tu trabajo es impagable”

El jefe de bomberos de Zamora durante los últimos ocho años recibía este pasado viernes un homenaje por parte de la plantilla ante su jubilación. Ocho años en los que ha mantenido el espíritu del cuerpo de bomberos. “Me quedo con los agradecimientos de los ciudadanos anónimos que vienen al parque y que te dicen que le has solucionado un problema”, explica. 

Herminio Ramos mantenía esta semana un encuentro de despedida como jefe de los bomberos de Zamora con el alcalde Francisco Guarido y el primer teniente alcalde y concejal de Seguridad Ciudadana Antidio Fagúndez. Ambos mandatarios municipales le trasladaban al jefe saliente el agradecimiento y las felicitaciones en nombre de la corporación y de la ciudad de Zamora por el brillante desempeño de la Jefatura y también por su carrera profesional en el cuerpo.

Este viernes, el agradecimiento sincero y cariñoso llegaba por parte de sus compañeros. Herminio Ramos se jubila después de 34 años de servicio a la ciudad tras su incorporación a los bomberos de Zamora en 1983. Desde el año 2009 ocupa la Jefatura del Servicio Municipal de Extinción de Incendios tras la jubilación del anterior responsable Lucas Carracedo Bruña.

¿Nervioso ante la nueva etapa que se abre?

Estoy mentalizado de que esto se ha acabado. Comienzo una nueva vida. Para mí es un orgullo que se haya reunido casi toda la plantilla para despedirme en el momento de mi jubilación. De momento voy a desenchufar el teléfono y luego tengo aficiones sencillas, básicamente andar por Sanabria, hacer senderismo, subir a la sierra, esquiar, todo relacionado con la montaña.

¿Orgulloso de que casi toda la plantilla esté presente en su cena de jubilación?

Claro. Hay algún chaval joven que lleva un mes trabajando y aquí está. Hacen lo que ven que hacen los demás, porque somos un colectivo muy unido. Tanto en las fiestas como en las jubilaciones estamos todos demostrando que somos una piña. Siempre hay roces porque pasas muchas horas juntos y no deja de ser un trabajo con sus tensiones propias, pero estamos a las duras y a las maduras. Va muy en la línea de lo que es este trabajo.

¿Cómo valora estos ocho años al frente del cuerpo?

Al frente han sido ocho años, luego estuve dieciocho de segundo de abordo a la sombre de Lucas y ocho años más de bombero raso, de lo que me siento muy orgulloso. En este tiempo hemos tenido ratos buenos y malos. 

¿Con qué se queda de todo este tiempo?

Siempre te quedas con lo bueno. Me quedo con los agradecimientos de los ciudadanos anónimos que vienen al parque y que te dicen que le has solucionado problemas; a veces la vida. Que el ciudadano de a pie te agradezca de corazón tu trabajo es impagable.

¿Es una profesión de vocación?

No necesariamente. En su mayor parte si es una profesión de vocación, pero el que viene sin ella porque es una salida laboral, en cuanto se integra en el cuerpo le sale. Y una vez que le sale, trabajarías sin sueldo porque es una profesión que engancha. Es una droga. 

¿Uno visualiza este momento de la jubilación?

Estos treinta y cuatro años me han parecido un sueño. Miro para atrás, cierro los ojos y revivo mi primer día de trabajo como si hubiera sido ayer. Sin embargo han pasado 34 años. Me tengo que pellizcar para saber que esto es real, que es mi cena de jubilación. Pero es así.

¿El cuerpo tiene futuro?

Sí, afortunadamente hay futuro. Tenemos bolsa de empleo y eso permite que baja que se produce, baja que se cubre. La plantilla está cubierta en sus 55 puestos. La savia nueva está invadiendo el cuerpo y las nuevas hornadas están como toros.

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