lunes. 11.12.2017 |
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El Zangarrón de Sanzoles emerge entre una multitud

El Zangarrón de Sanzoles emerge entre una multitud

Gorros, cencerros, ropa de abrigo y una multitud de vecinos han rodeado al Zangarrón de Sanzoles en su viaje por las calles de la localidad. Como cada 26 de diciembre, día de San Esteban, el personaje más emblemático del pueblo ha cumplido con una tradición que este año ha encarnado el quinto Raúl Garrido. El joven ha exhibido una gran forma física y no ha eludido carreras en una mañana gélida que no ha ahuyentado al público, fiel hasta el punto de llenar la plaza.

A eso de las ocho de la mañana, tras la ceremonia de la vestimenta del Zangarrón, los quintos han ido a buscar al protagonista a su casa para iniciar su ronda matutina. La comitiva ha recorrido las calles del pueblo para pedir el aguinaldo y escenificar el denominado 'Baile del Niño'. Al terminar la cuestación, todos han recuperado fuerzas con el tradicional almuerzo antes de dirigirse a la iglesia, para presenciar la misa en honor a San Esteban.

Ya durante la ceremonia religiosa, que ha contado con la presencia de la presidenta de la Diputación, Mayte Martín Pozo y del responsable de Turismo, José Luis Prieto Calderón, y también de hasta seis sacerdotes, el Zangarrón ha congregado a numerosos habitantes del pueblo y aficionados a las mascaradas en los aledaños de la iglesia. Allí, ha realizado sus clásicas carreras antes del final de la misa.

Una vez finalizados los oficios, los quintos han bailado la clásica danza delante de San Esteban, que ha salido en procesión a la plaza y que ha sido testigo, como es tradición, de las venias y de la ceremonia en la que el llamado Asador Mayor ha elevado el pesado pendón mientras el Zangarrón reventaba las vejigas que portaba consigo desde por la mañana. Raúl Garrido ha tenido algún que otro problema para hacer explotar los mencionados 'complementos' de su atuendo, pero ha terminado lográndolo para jolgorio de sus compañeros.

Posteriormente, los quintos han acudido a la comida llamada del 'mutis', ya que está prohibido hablar, para degustar los platos preparados por sus propias madres. Por la tarde, el Zangarrón volverá a salir a las calles, ya de forma menos ceremoniosa. 

 

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