viernes. 20.10.2017 |
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El descenso de reclusos no disminuye la conflictividad en la cárcel de Topas

El descenso de reclusos no disminuye la conflictividad en la cárcel de Topas

El Centro Penitenciario de Topas lleva más de una veintena de años en servicio. Juan Alberto Belloch, quien fuera ministro de Justicia e Interior por el Partido Socialista en 1995, inauguró la cárcel salmantina cuyo coste ascendió a lo que hoy día serían unos cincuenta millones de euros. Se trataba, por aquel entonces, de la primera prisión de las consideradas tipo dentro del conocido como Plan de Amortización o Renovación de Centros.

Desde ese momentos, la cárcel de Topas ha vivido y ha atravesado por diferentes fases que la han definido. Situaciones que  la han llevado a ser uno de los centros más conflictivos de la península. Construida aproximadamente para albergar a un millar de internos, en 2010 llegó casi a doblar su población acogiendo a alrededor de 1.800 internos (hoy 800 y al menos el 70% extranjeros). Actualmente el número de reclusos ha descendido motivado principalmente por las extradiciones y la reforma del código penal en materia de tráfico de drogas. Sin embargo, y en contra de lo que pudiera parecer, la conflictividad sigue en el día a día de la cárcel con nuevos casos poniendo en entredicho la seguridad del centro.

Entre las causas en el origen de los conflictos, como subrayan desde la Agrupación de los Cuerpos de la Administración de Instituciones Penitenciarias (Acaip), se encuentran medidas “autoritarias e innecesarias” que a su juicio únicamente crispan el ambiente y la convivencia entre los propios internos y los funcionarios.

El último incidente en el interior de la penitenciaría se vivió hace menos de diez días, el pasado 10 de julio, cuando resultó herido un funcionario al evitar una pelea con pinchos entre presos. Los propios reclusos, según la denuncia de los acontecimientos, pedían que se acabara con la vida de uno de los participantes. “Pese a la disminución de presos, la asfixiante falta de personal y la nefasta política de la dirección pone en riesgo nuestra seguridad”, declaran desde Acaip.

En lo que llevamos de año, los últimos seis meses, se han producido en la cárcel de Topas siete incidentes relevantes. El 20 de enero fue condenado a un año de prisión un hombre por agredir a funcionarios de Topas. En marzo, dos meses más tarde, tuvo que ser evacuado un interno al hospital tras haber quemado un colchón en su celda de aislamiento. En el mes de mayo, por otro lado, el asesino que acabó con la vida de una mujer en una vivienda del Paseo de la Estación intentó matar a un funcionario de prisiones al apuñalarle con un peine de plástico.

Finalmente, y excluyendo el último suceso, en el mes de junio han tenido lugar tres incidentes en cinco días. El 4 de junio, un grupo de presos apuñaló a otro. Dos días más tarde, el 6, una presa de Topas mordió a un funcionario que en ese momento separaba una pelea entre reclusas. También dos días más tarde, el 8, un preso clavó un pincho en la cara de otro durante una pelea en la cárcel.

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