miércoles. 13.12.2017 |
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Un voluntario de Protección Civil le salva la vida a un niño en San Torcuato gracias a la maniobra de Heimlich

Un voluntario de Protección Civil le salva la vida a un niño en San Torcuato gracias a la maniobra de Heimlich

Otro 22 de diciembre más, el Gordo de la Lotería de Navidad se olvidó de Zamora. Sin embargo, parece que la Lotería del Niño se adelantó. En concreto, la de un niño de unos cuatro años de edad que se atragantó en plena calle de San Torcuato sobre las siete de la tarde de este jueves. 

David Vega, voluntario de Protección Civil de 55 años, se encontraba dando un paseo por el centro de la capital haciendo tiempo mientras terminaban de afilarle los cuchillos para preparar la cena familiar de Navidad. Al igual que a la mayoría de los zamoranos, no le había tocado nada en el el Sorteo Extraordinario de la Lotería de Navidad, a excepción de la devolución en las participaciones del Zamora Club de Fútbol. Por ello, decidió acercarse al Café Havana, tomarse un café y probar suerte en el próximo sorteo: el del Niño. De repente, le llamaron por teléfono. Salió a la puerta del bar y vio un tumulto de gente a pocos metros, en la confluencia de las calles San Torcuato y Pianista Berdión. Alertado por los gritos de histeria, se acercó y vio a un niño literalmente “morado”.

Sin dudarlo, arrancó al niño de los brazos de su padre y comenzó a practicarle con decisión la maniobra de Heimlich. “No notaba ningún movimiento del niño ni ninguna constante vital”, recuerda. “Mientras llegaba la ambulancia, le puse boca abajo y comencé a darle golpes fuertes por la espalda ya que la maniobra es distinta para los niños que para los adultos”, indica. Después de varios minutos intentando desobstruir las vías respiratorias del pequeño, comenzó a notar que el niño lloraba un poco: “Me pareció que había expulsado algo de la boca: un caramelo o algo con lo que estaba jugando, no lo sé muy bien, pero yo seguí practicándole la maniobra hasta que comenzó a llorar más fuerte”, relata. Emocionado, recuerda las felicitaciones de los allí presentes: “Cuando pasó todo y vi a su madre volver a llorar pero de felicidad, me subió la adrenalina, como si me hubiera tocado la lotería”.

David Vega aprendió esta técnica a los 15 años gracias a un curso impartido por Cruz Roja. Desde entonces, no ha parado de formarse. No es la primera vez que se ve obligado a realizar la maniobra aunque reconoce que esta última ocasión ha sido la más grave. “Estos cursos los deberíamos de hacer todos”, manifiesta en un tono más serio. “Además, en estos días de comidas navideñas, cualquiera puede tener un atragantamiento con algún dulce o con cualquier carne y a veces con trágicos finales”, advierte. “Es importante que la gente se prepare y aprenda, a lo mejor mañana me pasa a mí, o a ti”, concluye. 

Precisamente, el pasado domingo fallecía Henry Heimlich, el médico y excombatiente estadounidense de la Segunda Guerra Mundial que inventó este método. Su muerte fue noticia. Que siga sin tocar el Gordo en Zamora, también lo es. Al igual que el número premiado termine en 13 o que esta información, por fortuna, no esté incluida en la sección de sucesos. Y todo ello gracias a la suerte, y a la formación, de David Vega Sánchez.  

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