lunes. 11.12.2017 |
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“Cuando eres voluntario tienes que cambiar tú y no intentar cambiar a los demás”

“Cuando eres voluntario tienes que cambiar tú y no intentar cambiar a los demás”

El zamorano Israel Peralta realizó un voluntariado en Mozambique con solo 23 años. Para él, un escalón en su vida y una etapa vital. En esta experiencia se convirtió en adulto. Su vocación de misionero se remonta a su infancia y es por ello que decidió estudiar Magisterio, una rama que podía servirle para aportar en aquellos lugares que más lo necesitaran. Uno de los consejos por parte de Israel hacia aquellos que piensen dedicarse a esta labor altruista es que “antes de dirigirse a destinos internacionales, hay que trabajar cerca de tu entorno, no puedes tirarte al abismo de primeras”.

Al relatar su experiencia recuerda como en principio, sin quererlo, le embriagó una sensación de superioridad puesto que se encaminaba a salvar a un sector de la población, “en verdad es como ser un Superman sin capa”. Al inicio de su aventura en la región africana, afirma que lo que más le costó fue asimilar la cultura y las creencias de la población. “Allí, las enfermedades las achacan a la brujería y yo intentaba explicarle que eso no era así” sin saber que, de ese modo, estaba creando barreras con los habitantes de Mozambique puesto que ya no se abrían a él. “En ese momento aprendí que eres tú quien está entrando en su vida y eres tú el que tiene que cambiar”.

Su mayor aportación en territorio africano fue su trabajo en la 'Escuela Cristo y Vida’. Como director del centro su labor se centró en formar al profesorado y en darles pautas para optimizar el aprendizaje de los alumnos. La mayoría de la población de esa zona no tiene formación más allá de cuarto de primaria  y por ello sus esfuerzos se centraron en aumentar la formación de los docentes. Además del proyecto escolar también participó en el proyecto Radio Watena. Una radio comunitaria con contenidos formativos. Otra de las intervenciones, de las más duras que recuerda Israel, fue ayudar en la cárcel local. “Más de 20 personas habitaban en cubículos ínfimos en condiciones inhumanas es un espacio plagado de sarna”, relató el misionero al tiempo que explicó las labores de limpieza que realizaron en el centro.

Pero uno de los aspectos que más marcó al zamorano fue la alegría y la felicidad de esas personas pese a su situación. “En nuestro día a día nos amargamos por cosas que no merecen la pena cuando no nos falta nada, debemos enamorarnos de la vida”, explicaba Israel Peralta, visiblemente emocionado. Su aventura como misionero, al menos como trabajo de campo, terminó por su decisión de formar una familia pero aún así no ha dejado de colaborar en otros proyectos de Misevi como los que actualmente se están llevando a cabo en Angola, Honduras y Bolivia.

Haciendo balance de su experiencia, Israel recordó momentos tanto positivos como negativos pero lo que tiene claro, es que no se puede seguir hablando “de esos pobrecitos africanos que mal viven” sin tener conocimiento de que esa situación se propició por poderes políticos establecidos con calzador en esas regiones. Por ello, el misionero no dudó en admirar la actitud de esas personas que “pese a no tener nada, disfrutan de todo”, concluyó el misionero asegurando que el voluntariado fue una experiencia que le cambió la vida.

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