lunes. 23.10.2017 |
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Manuela García: “La gente no aprecia el tiempo y la ilusión que ponemos en nuestras labores”

Manuela García: “La gente no aprecia el tiempo y la ilusión que ponemos en nuestras labores”

Tiene 46 años, es artesana de bordado artístico por la Junta de Castilla y León y su trabajo ha sido uno de los más elogiados en el XIV Encuentro de Encajeras ‘Ciudad de Zamora’ celebrado esta mañana en el Colegio Universitario. En 2008 esta salmantina comenzó a confeccionar una tira con una distintos bordados de vainicas.  En 2010 tuvo que parar debido a motivos personales y ahora ha retomado la labor que ya alcanza los diez metros de largo y supera las doscientas técnicas diferentes de vainicas.

Su pasión comenzó a los 15 años cuando su abuela le enseñó el oficio. En su barrio creció junto a “Las solanas”, un grupo de vecinas que se reúne en la calle para coser. “Gracias a las ayudas de unas y otras, ampliamos conocimiento. Es como si fuera una escuela y siempre sin ánimo de lucro, el objetivo es que todas aprendamos y mejoremos”, comenta Manuela.  

Teje todos los días y reconoce que es un vicio. “Te recorres archivos y bibliotecas y comienzas a buscar libros antiguos y estás deseando comenzar a coser para ver el resultado. Desconecto del mundo cuando me pongo enfrente del bastidor y cojo la aguja entre las dedos”, asegura. Las aplicaciones que este tipo de bordado tienen en el uso doméstico son casi infinitas: sábanas, colchas, ropa para vestir como camisas, enaguas, mandiletas o ligas, tocados para el pelo, etcétera.

Confiesa que el zurcido en el aire es la técnica más complicada ya que hay que llevar una tensión muy constante de los hilos y que se trata de un trabajo laborioso que exige mucha paciencia. “La gente joven quiere una técnica fácil y rápida y esto es todo lo contrario: muy lento, complicado”, lamenta. Teme a que esta tradición cultural se pierda debido a esa impaciencia y devaluación del trabajo por parte de los jóvenes.

Imparte clases de bordado en Salamanca y para hacer una pieza grande, tan sólo la labor de montaje puede extenderse hasta los 15 o 20 días en hacer el deshilado y prepararlo en el bastidor. Una vez preparado, cada día avanza unos 10 centímetros.  “No soy muy partidaria de regalar los trabajos, no por egoísmo sino porque la gente no aprecia el tiempo y la ilusión que ponemos en nuestras labores”. Por eso prefiero dar clases, “las personas realmente interesadas pagan la cuota del taller y de este modo, valoran el trabajo. Si regalamos el trabajo, nadie lo valora”, concluía la artista. 

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