viernes. 24.11.2017 |
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La delegación de estudiantes de la Politécnica muestra su enfado por lo que consideran la usurpación de su fiesta

La delegación de estudiantes de la Politécnica muestra su enfado por lo que consideran la usurpación de su fiesta

A poco más de tres semanas para que se celebre una de las macro fiestas más importantes de la capital, la polémica está servida. La mecha se encendía en las últimas horas cuando la empresa privada encargada de organizar el evento hacía público, sin aviso previo, que se había agotado el primer paquete de entradas promocionales para esta fiesta. Ante esto, los alumnos de la Politécnica se mostraban incrédulos por el desconocimiento de los detalles de una fiesta que históricamente organizaban ellos para tratar de reunir a la mayor cantidad de universitarios posibles; y ya de paso, ayudar a costear en parte el viaje de fin de estudios.

Pero la magnitud que ha adquirido esta fiesta en los últimos años había obligado a los alumnos a delegar trabajo en empresas que ayudasen a organizar toda la infraestructura. “El problema es que hemos llegado a un punto en el que la fiesta ya no es nuestra. Ya no nos pertenece a los estudiantes de la Politécnica. Ahora pertenece a fines privados que utilizan el nombre de la Politécnica cuando realmente no tiene nada que ver. Queremos dejar claro que esta no es nuestra fiesta, la fiesta de los estudiantes, sino una fiesta organizada por una empresa privada usando nuestro nombre y la capacidad de convocatoria que durante años atrás habíamos ido logrando aumentar poco a poco”, explica Miguel Martín, uno de los miembros de la comisión de estudiantes.

Ante esto, y teniendo en cuenta que restan tan pocas fechas para su celebración, el margen de maniobra es mínimo para los estudiantes, pero ya anuncian que el año próximo habrá novedades: “No podemos permitir que nuestra fiesta se pierda. Y teniendo en cuenta que este año sería muy precipitado, en la comisión ya hemos hablado de recuperar el año que viene nuestra fiesta y hacer algo alternativo a esto, que se ha convertido en una macro fiesta de una empresa privada”, asegura Miguel Martín. El propio Martín reconoce el error que han tenido: “Es cierto que nos hemos fiado demasiado. Pensamos que si llevaba nuestro nombre y es algo que siempre corre a cargo de la Politécnica, nos iban a avisar para llegar a un acuerdo en los detalles y en los temas, pero nos hemos equivocado. No hemos conocido nada hasta que lo ha conocido todo el mundo a través de las redes sociales”.

Como detalles, Miguel Martín ejemplifica: “No nos han preguntado dónde podríamos colocar los puntos de venta, ni el precio de las entradas, ni infinidad de detalles que deberíamos saber y debatir, teniendo en cuenta que llevan el nombre de la Politécnica. Lo más lógico, por ejemplo, hubiera sido que las entradas se vendieran en la cafetería del campus y que la prioridad a la hora de comprar entradas llegase para los universitarios, que es de quien era la fiesta. De esta forma que lo han hecho puede acceder a las entradas cualquier persona, sea menor o no; y los universitarios, que repito que es de quien surgió esta fiesta, estamos totalmente ignorados”.

Por último, valora los detalles económicos que ha dado a conocer la empresa, asegurando que en este tipo de macro fiesta no genera beneficios. “Es de risa, pretenden que nos creamos que van a perder dinero. No han incluido en la relación ingresos como puede ser la publicidad o derivados del evento, pero tenemos que creérnoslo”, finalizaba irónico.

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