domingo. 22.10.2017 |
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Cáritas Diocesana de Zamora ofrece acogida a una treintena de refugiados sirios

Cáritas Diocesana de Zamora ofrece acogida a una treintena de refugiados sirios

Cáritas Diocesana de Zamora abre sus puertas para ofrecer asilo a las víctimas de la guerra en Siria, uniéndose así al clamor de tantas comunidades cristianas y organizaciones que se sienten interpeladas por la dramática realidad que llega al corazón. El delegado episcopal de Cáritas Diocesana de Zamora, Antonio J. Martín, subraya que: “Los cristianos por razones evangélicas y humanitarias han de proteger a las personas que sufren y que hoy huyen de la guerra. Son nuestros hermanos, todos somos hijos de Dios. Por todo ello los cristianos tenemos un especial deber de justicia y caridad”.  

De esta forma, Cáritas Diocesana de Zamora reitera su compromiso y pone sus instalaciones y recursos –en la medida de lo posible- a disposición de las personas, que, huyendo de la guerra o del hambre, se encuentran en situaciones extremas. Son hombres, mujeres y niños, en no pocos casos familias enteras, que lo han perdido todo. “En la medida de nuestras posibilidades, podríamos llegar a acoger a una treintena de personas entre todas las instalaciones de las que disponemos en la capital y en algún otro lugar de la provincia”, aclara el Delegado.

Cáritas Diocesana de Zamora se suma al mensaje emitido en las últimashoras por la Comisión Episcopal de Migraciones de la Conferencia Episcopal en el que se recuerda: “Hace dos años, ya pedimos al Gobierno desde la Conferencia Episcopal, sin obtener respuesta, la acogida en España de algún grupo de refugiados sirios. Reiteramos nuestra petición de la más amplia generosidad en este momento, para la acogida de quienes piden refugio y acogida de manera urgente. Pedimos también la comprensión y colaboración de todos los ciudadanos, a la vez que ofrecemos la de nuestras comunidades y centros de acogida”.

Por otra parte, la Confederación Española de Cáritas denuncia “la ineficaz política migratoria en términos de dignidad y defensa de los Derechos Humanos” desarrollada en los últimos años en la Unión Europea. No es sólo una crisis humanitaria, sino que es un fracaso de la política migratoria que se reduce a un control de flujos sostenido sobre el discurso del miedo a la invasión del diferente. Los Cayucos, Lampedusa, Ceuta y Melilla, Grecia o Macedonia son consecuencias estructurales de esa desenfocada política, no las causas.

Ante este panorama y los inhumanos acontecimientos que han puesto patas arriba las conciencias, Cáritas considera que es el momento de abordar el reto y reconocer al otro, no como invasor, sino como un igual con los mismos derechos. Es el momento de que los gobiernos cambien sus políticas migratorias, asentadas en la vía de la seguridad, por otras enraizadas en términos de humanidad y fraternidad.

Por último, el delegado episcopal de Cáritas Diocesana invita a los zamoranos a orar para que Dios conceda la paz en los territorios en conflicto y pide la generosidad de los ciudadanos para con los hermanos refugiados.

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