miércoles. 21.02.2018 |
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Los deseos de los niños zamoranos ya viajan camino de Oriente

Los deseos de los niños zamoranos ya viajan camino de Oriente
En los rostros de los niños se podia leer la ilusión. Quedan casi diez días para que los Reyes Magos hagan su aparición en la ciudad y llenen de regalos las casas de los pequeños, pero este sábado dos de sus más estrechos colaboradores han hecho un hueco en su apretada agenda para recoger, por escrito, las peticiones de todos los zamoranos en su Buzón Real, instalado en el centro de la Plaza Mayor.

Bajo la luz del árbol gigante de color azul que ilumina la Navidad en el centro de Zamora, los enviados de Melchor, Gaspar y Baltasar han atendido a los pequeños de forma personal y han escuchado atentamente todo lo que los pequeños desean para llenar de alegría sus hogares a partir del próximo 6 de enero. Unos optaron por juguetes tradicionales; otros, incluso, sorprendieron a los pajes con sus conocimientos tecnológicos; todos ellos respiraron aliviados al certificar que sus peticiones llegarán a los oídos de quienes deben escucharlas.

Alguno que otro, un tanto tenso ante la pregunta, mintió de forma piadosa al ser cuestionado por su comportamiento durante el año, mientras sus padres le delataban con un movimiento de cabeza muy expresivo. Nada grave, en todo caso. Durante dos horas, los pajes continuaron recogiendo cartas hasta que el buzón real se llenó. Junto a ellos, las misivas de los niños zamoranos viajan ya hacia Oriente, donde recibirán la lectura de Sus Majestades antes de que comiencen la ruta mágica por las casas de todo el mundo.

ACTIVIDADES PARA RECIBIR A LOS PAJES

Una visita como la de los enviados de los Reyes Magos merecía una respuesta de lujo por parte de la ciudad. Y, en la medida de lo posible, la tuvo. Alrededor del sofá en el que los pajes recibieron a los niños para escuchar el contenido de la carta, se colocaron diversos puestos con juegos tradicionales, que entretuvieron a los pequeños durante la espera. Un mago y un payaso contribuyeron al aumento de las sonrisas en las jóvenes caras mientras algunos de sus padres disfrutaban del puesto de churros situado por delante de la fachada del Ayuntamiento. 

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