martes. 21.11.2017 |
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Ópticos-optometristas de Zamora inician una campaña para detectar precozmente la degeneración macular asociada a la edad

Ópticos-optometristas de Zamora inician una campaña para detectar precozmente la degeneración macular asociada a la edad

Cada año se producen en España 15.000 casos nuevos de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), una enfermedad que se localiza en la zona central de la retina y que en la actualidad es una de las principales causas de ceguera y discapacidad visual en personas mayores. Su prevalencia es de un 10% en la población de más de 65 años, un porcentaje que aumenta hasta el 25% a partir de los 75 años, por lo que en Zamora podría afectar a entre 5.400 y 8.000 personas.

La DMAE es un trastorno degenerativo que, por lo general, cursa con un deterioro progresivo, aunque su forma más grave –la húmeda o exudativa– puede tener una evolución muy rápida y causar en pocos meses un deterioro visual permanente si no se trata. Por ello, es esencial diagnosticar cuanto antes la enfermedad para iniciar de forma temprana un tratamiento que puede permitir prolongar en el tiempo la visión central y, con ello, la calidad de vida del paciente. 

En este contexto, el Colegio de Ópticos-Optometristas de Castilla y León (COOCYL) ha considerado fundamental implicarse en la detección precoz de la degeneración macular, y ha puesto en marcha una campaña que se desarrollará en todos los establecimientos de óptica de la Comunidad a través de una sencilla prueba, la rejilla de Amsler, con la que es posible observar los primeros signos de la DMAE y derivar al afectado a un oftalmólogo en caso necesario.

Los primeros signos

Los síntomas más habituales de la degeneración macular son la disminución de la agudeza visual central, con aumento de dificultad para la lectura y el reconocimiento de las facciones y la aparición de manchas negras en el campo central de la visión. Además, existe un factor muy relevante en este sentido: la visión se vuelve borrosa, y las líneas rectas se perciben como onduladas o torcidas. Una dificultad añadida es que estos indicios aparecen primero en un ojo y, tiempo después, en el otro. Por este motivo, a no ser que la persona haga la prueba de taparse el ojo sano y dirija su vista a líneas rectas, como una pared o una puerta, por ejemplo, es difícil detectar la DMAE. 

Disponible ya en los establecimientos zamoranos

La rejilla de Amsler simplifica este procedimiento. Por este motivo, el COOCYL ha distribuido entre los 45 colegiados de la provincia ejemplares de este test para que los ópticos-optometristas lo realicen a todos los pacientes que superen los 50 años, especialmente cuando sospechen que existe alguna alteración en la zona central de la retina que produce disminución de la agudeza visual y que no mejora con ninguna compensación refractiva (de graduación).

“La idea es que nosotros, como agentes primarios de la salud visual, realicemos esta prueba a los pacientes y, si es necesario, les entreguemos la rejilla de Amsler para monitorizar los cambios que se produzcan, ya que el hecho de que aumenten mucho las metamorfosis es un signo de que la enfermedad se está agravando”, explica Ana Belén Cisneros, secretaria general del COOCYL.

“Mediante exámenes visuales, los ópticos-optometristas podemos observar y descubrir indicios tempranos de enfermedades o posibles anomalías que afectan a nuestra salud ocular y que provocan una irreversible pérdida de la visión. La finalidad de esta campaña es que, a través de una prueba simple y económica, al alcance de cualquier persona, se consiga una detección precoz de las enfermedades que atacan al centro de la retina, valorando la visión central y detectando cambios tempranos que de otra manera pasarían desapercibidos para la mayoría de las personas”, subraya Emma J. Laguna Martín, delegada del Colegio en Zamora.

“El deterioro en la mácula, que se produce sin dolor y sin manifestaciones alarmantes, hace que el paciente empiece a perder agudeza visual progresivamente, pudiendo llegar a la pérdida de visión. La DMAE es una enfermedad que progresa muy rápido y difícil de tratar en fases avanzadas; además, muchas veces no se percibe hasta que se encuentran los dos ojos afectados, de manera que ya está muy avanzada y su tratamiento es más difícil. Por ello es fundamental detectar este problema lo antes posible, ya que existen tratamientos eficaces que pueden detener la evolución de esta enfermedad”, añade.

En este sentido, los ópticos-optometristas consideran que su implicación puede contribuir en buena medida a mejorar el diagnóstico precoz de la DMAE. “Muchas personas no acuden al médico cuando perciben alguna dificultad visual, y nosotros tenemos el ‘poder’ de llegar a ellos, al estar al pie de calle y ser los primeros profesionales que visitan cuando existe algún problema de visión”, recuerda Cisneros. 

La DMAE es un proceso degenerativo que afecta a una parte de la retina llamada mácula, necesaria para la visión de precisión y de los colores. Su frecuencia se incrementa con la edad y con la presencia de ciertos hábitos tóxicos y alimenticios. En relación a esto, existen factores de riesgo que no son modificables, como la edad, la hipermetropía o condicionantes genéticos, pero también otros sobre los que sí se puede actuar, como el tabaquismo, la falta de actividad física, la obesidad o la hipertensión arterial. En cuanto a su abordaje, aunque cursa con un deterioro progresivo, existen tratamientos que permiten estabilizar la visión y frenar la degeneración macular, pero su eficacia depende en buena medida de que comiencen a administrarse en las etapas iniciales de la enfermedad.

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