jueves. 23.11.2017 |
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El GCE Villaralbo quiere seguir enganchado al vagón de la fase de ascenso

El GCE Villaralbo quiere seguir enganchado al vagón de la fase de ascenso

Ocho jornadas y ocho finales para el final de la liga regular y para lograr el billete para la fase de ascenso a Segunda División B. El GCE Villaralbo sabe que el margen de error es mínimo con respecto a La Bañeza y por eso necesita mostrarse especialmente fiable ejerciendo de local. Para empezar, este miércoles recibe a partir de las 20.30 horas al Burgos Promesas 2.000. 

Los azulones llegan a la contienda tras la derrota en Segovia y con ganas de enjugar ese mal encuentro. Por su parte, el Burgos Promesas 2.000 tiene la permanencia virtualmente conseguida y ese juego sin presión le hace todavía más peligroso.  Los burgaleses son undécimos con 39 puntos y encaran el duelo después de empatar a una diana frente al Almazán.

Carlos Tornadijo podrá disponer de toda la plantilla después de los cinco días de descanso que otorgó a su plantilla con motivo de la Semana Santa. Ese asueto ha venido bien a los jugadores, tanto en el plano físico como en el mental. Además, el técnico burgalés tendrá además a su disposición a tres jugadores que llegan de proclamarse campeones de España por selecciones autonómicas: Mato, Manu Arias y Vilarchao; los dos primeros con una participación notable en el combinado arlequinado.

Además, el GCE Villaralbo jugará sabiendo el resultado del encuentro de La Bañeza, ya que los bañezanos visitarán al Atlético Tordesillas a las cinco y media de la tarde; por lo que los azulones podrán jugar con la presión de tener que ganar para no perder comba con la cuarta plaza, o con la motivación de poder asaltar de nuevo esa posición de fase de ascenso.

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