jueves. 23.11.2017 |
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Satisfacción en COAG tras fructificar sus negociaciones en favor de la apicultura y el vacuno de carne

Satisfacción en COAG tras fructificar sus negociaciones en favor de la apicultura y el vacuno de carne

Los responsables de la Alianza por la Unidad del Campo UPA-COAG comparecieron este lunes ante los medios de comunicación para hacer balance de las negociaciones mantenidas con la Dirección General de Producción Agropecuaria de la Junta de Castilla y León destinadas a modificar determinados aspectos del Plan de Desarrollo Rural que el sindicato agrario considera “líneas rojas” que no se podían cruzar.

La Alianza criticó tanto el escaso tiempo de que dispuso para presentar alegaciones como el resultado de algunas de ellas, “que se fueron a la basura”. Sin embargo, la presión de UPA-COAG en torno a aspectos como la situación de los apicultores o el vacuno de carne propició la puesta en marcha de encuentros bilaterales que han terminado por obtener su recompensa.

Uno de los aspectos en los que el sindicato agrario ha hecho hincapié hasta lograr su objetivo es en la inclusión del vacuno de carne entre los sectores calificados por la Junta como estratégicos. Finalmente se logró el objetivo de manera que tanto la incorporación de jóvenes como la modernización de explotaciones de este sector podrán disponer de más ayudas.

A pesar del avance y de la gratitud hacia la Consejería de Agricultura por tenderles la mano, las críticas de UPA-COAG al Plan de Desarrollo Rural (PDR) lamentan que en un principio no priorizara a agricultores y ganaderos profesionales.

Especialmente llamativo era el caso de la apicultura. “Para nosotros era muy importante que quedara bien situada en el PDR y no hubiéramos aceptado una agroambiental perjudicial”, resaltó el responsable provincial de la organización, Aurelio Pérez, quien resaltó el hecho de haber logrado que de los dos millones anuales comprometidos para las explotaciones apícolas durante un lustro, “una cantidad insuficiente”, se pasara a los 3, “lo que permite garantizar el mismo nivel de ayuda del periodo 2007-2013 para todos los agricultores; un logro fundamental para el sector”.

Los acuerdos de UPA-COAG, resaltó Pérez, permitirán que las 512 explotaciones de la provincia tengan derecho a la ayuda agroambiental, un avance logrado tras descartar los planes iniciales de primar únicamente a aquellos que se asentaran en zonas de Red Natura. “Eso hubiera abocado a que el 30 % se quedara sin cobrar la ayuda”, matizó.

Según pusieron de manifiesto sus dirigentes, el trabajo de COAG también ha propiciado que, de abril a noviembre, los apicultores salmantinos estén cinco meses en Salamanca. De igual modo, las modificaciones realizadas favorecen la trashumancia a lo que se debe sumar el compromiso de la Dirección General de Producción Agropecuaria para que UPA-COAG pueda tener un mapa interactivo de cultivos de Castilla y León para saber dónde se producen las siembras de productos melíferos, “lo que permitirá rentabilizar mejor las explotaciones”.

Riesgos de la apicultura

Aprovechando la presencia ante los medios, la Alianza, resaltó, además, los riesgos que el sector apícola afronta año tras año y que, principalmente, tiene que ver con la caída de la productividad ante el alarmante deterioro de las colmenas. Según precisaron, hoy en día producen muchas más explotaciones lo mismo que hace dos décadas “y en este tiempo el aumento de los costes ha sido grande”.

Lo único que nos está salvando, explicaron, “es el momento coyuntural de buenos precios, históricos”. Aun así, relataron, España sigue por detrás de los precios logrados en Europa. El problema sanitario que hace que haya que recuperar un 30 % de las explotaciones cada año propicia que buena parte de la producción “se destina a compensar nuevas colonias”. Dado que el problema es mundial, por eso los precios.

El otro gran problema de la miel sigue siendo el etiquetado, que sigue sin diferenciar cuál procede íntegramente de España y cuál es mezclada. A juicio de UPA-COAG, el hecho de que no se reconozca el producto nacional como producido en España, supone “un gran riesgo de pérdida de prestigio de productos apícolas españoles al mezclarse con los de otros orígenes lo que hace que caiga la confianza en los productos apícolas españoles cien por ciento”.

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