jueves. 22.02.2018 |
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Un verano indeseado por culpa de las enfermedades típicas de esta estación

Un verano indeseado por culpa de las enfermedades típicas de esta estación
Comer  fuera de casa, la ingesta de alimentos crudos, la presencia en piscinas públicas, el uso de prendas húmedas, la subida de las temperaturas, las picaduras de insectos o las amplias exposiciones al sol son las causas principales de las enfermedades que más se repiten cada verano y que pueden convertir un periodo de vacaciones y de relax en unos días de verdaderas penurias.

Dolencias gastrointestinales, infecciones o problemas dermatológicos son algunos de los problemas que se encuentran los médicos en las consultas durante cada verano. Según los expertos, el modo de transmisión de las enfermedades de verano se produce fundamentalmente por vía oral y respiratoria. Ante eso, la Organización Mundial de la Salud reincide en la importancia de mantener siempre las manos limpias, ya que son portadoras de la mayoría de los gérmenes que pueden hacer enfermar.

Un modo eficaz de prevenir las enfermedades digestivas estivales es cuidar la alimentación y la higiene, tanto de los alimentos como de las personas. El ya mencionado lavado de manos es tan esencial como la correcta higiene de frutas y verduras que, durante esta estación, se consumen principalmente crudas. Además de eso, se recomienda no romper la cadena de frío de los alimentos, manipularlos correctamente y conservaros bien refrigerados. Igualmente, y asociada a la alimentación también estarían las enfermedades asociadas a las olas de calor. Para evitarlas es necesario consumir más líquidos de lo habitual y evitar comidas abundantes, entre otros consejos.

También en verano hay que tener especial cuidado con las enfermedades provenientes de otros países a raíz del aumento del turismo entrante y saliente: paludismo, fiebre tifoidea, disentería. Por ello, es fundamental que quienes viajen al extranjero se vacunen e informen correctamente en los Servicios de Sanidad Exterior.

Además, en este tiempo, también son habituales las afecciones generadas en la piscina o el mar. La otitis, la conjuntivitis y los hongos son las más frecuentes. Para evitarla otitis se recomienda secarse bien los oídos tras el baño. Mientras que para evitar la conjuntivitis es recomendable no abrir los ojos debajo del agua, que puede estar demasiado clorada, y no compartir lentes o gafas. Por último, para evitar el hongo más común en verano, el pie de atleta, se recomienda moverse por los espacios de las piscinas públicas y sus duchas con zapatillas.

En definitiva, la prevención y la atención se convierten en aliadas básicas para que este verano no pase de ser un tiempo de disfrute y esparcimiento a ser un periodo indeseado y horrible.

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