miércoles. 21.02.2018 |
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Juan José Aliste: "El gran problema de este país es que todo se ha convertido en política"

Juan José Aliste: "El gran problema de este país es que todo se ha convertido en política"
El comandante Juan José Aliste será el pregonero de las Ferias y Fiestas de Salamanca el próximo mes de septiembre en honor a Santa María de la Vega como reconocimiento de la ciudad a su ejemplo diario de tolerancia y de respeto. Nacido en la localidad zamorana de Rivas de Aliste (23 de junio de 1955) y afincado desde hace casi tres décadas en la capital, tiene tres hijos y es abuelo de dos nietos. Ingresó en las Fuerzas Armadas en octubre de 1974. En julio de 1986 fue nombrado teniente y en enero de 1995 ascendió a capitán, con antigüedad desde julio de 1994. El pasado 13 de junio el Consejo de Ministros aprobó su ascenso a comandante, reconociendo el sacrificio de Juan José Aliste, herido en atentado terrorista en 1995 en la ciudad de Salamanca.

La primera pregunta es obligada. ¿Qué se le pasó por la cabeza cuando le llamó el alcalde para solicitarle que fuera pregonero de las fiestas?

Se te cae el mundo encima, porque piensas cómo voy a ser yo pregonero, que no soy nadie y eso es un gran honor, habrá otros más importantes y con muchos más méritos. Te quedas muy sorprendido.

Pues le voy a leer sus méritos, por los que ha sido elegido pregonero:  es una referencia moral para todos de convivencia, de tolerancia y de respeto porque su sonrisa y su entereza son una victoria permanente frente a la sinrazón. ¿Se reconoce en esta frase?

Quizás un poco en cuanto a la tolerancia, la sonrisa, la verdad es que la tengo pronta.

Teniendo en cuenta que estamos hablando con una persona que hace casi veinte años sufrió un atentado terrorista.

No es fácil, depende mucho de cada uno. Yo tengo la gran suerte de que he podido salir de ese bache y continuar haciendo la vida normal, ser uno mismo. Quizá lo haya conseguido.

¿Será esa vitalidad la que centre su pregón de las fiestas?

Aún no tengo claro nada y no me he puesto todavía. Lo único seguro es que voy a agradecer a la ciudad de Salamanca su amabilidad, su comportamiento conmigo durante todos estos años. Eso será uno de los puntos fundamentales.

Salamanca siempre ha sido referente en actos de apoyo a las víctimas del terrorismo, con la celebración de congresos internacionales, pero cuando se convocaban concentraciones en la Plaza Mayor no se pasaba de un centenar de personas, frente a decenas de miles por cualquier celebración deportiva o incluso algún programa de televisión.

Ése es un gran problema, pero es general en España. Por desgracia cualquier otro hecho lúdico tiene mucha más aceptación que cualquier homenaje a cualquier víctima. Sabemos que es muy difícil atraer a la gente, pero si comparamos a Salamanca con todas las ciudades siempre hay ahí una representación de los ciudadanos.

En estos tiempos en que todo se mide con números, parece como que no hubiera respaldo, incluso un creciente desapego, sobre todo desde que ETA no ha vuelto a atentar. Incluso en los barómetros sociológicos el terrorismo era hace años uno de los principales problema y ahora casi ni se menciona.

Por suerte y gracias a dios que no haya atentado. Pero incluso cuando los había iba poca gente a las concentraciones, sólo había respuesta masiva cuando la concentración era en Madrid a nivel nacional. Quizás en las capitales de provincia no hayamos conseguido llegar más a la gente.

En ese día a día ya sin atentados, ¿cómo ve el proceso que está llevando a cabo ETA? Recientemente había un nuevo comunicado en el que se hablaba de desarme.

Esos siguen con el paripé, espero que sea cierto que no hay más atentados, es la esperanza que nos queda. Se han dado cuenta de que hay otras maneras de sacar beneficios y están con ello, es la política. Todo esto es un poco por contentar también a su gente que está en la cárcel, a su entorno. Es una hoja de ruta que tienen establecida.

¿Y esa hoja de ruta tiene un punto y final?

Espero el final, pero me conformaría con que no hubiera más atentados. Ellos persiguen la independencia, se han dado cuenta de que es más fácil estar donde estar e irse olvidando de otras cosas. Están muy cómodos en las instituciones sacando de todas partes y mientras quienes los voten no se den cuenta de lo que están haciendo… he visto que los ayuntamientos gobernados por Bildu están prácticamente en la ruina. Las próximas elecciones nos darán muchas pistas.

¿En qué sentido?

Que quienes los votaron se den cuenta de que no valen para gobernar, sólo para estar ahí. Pero puede ser un arma de doble filo. Si no están ahí podrían volver a lo que les era más fácil.

La realidad de ese nuevo escenario político que se avecina es la de un voto muy fragmentado. ¿Cree que afectará esta situación al nacionalismo?

Creo que seguirá habiendo bipartidismo y espero que los nacionalistas no vuelvan a ser bisagra, que no vuelvan a tener el poder de tener la llave de gobierno.

¿Qué piensa cuando ve en televisión, en radio o prensa que se sigue hablando de ETA en término s de confrontación política? El último ejemplo fue un rifirrafe entre Pablo Iglesias y Esperanza Aguirre.

Te cabrea, porque te das cuenta de que hay muchos políticos o politiquillos que se apoyan en lo que parece que le va a dar un beneficio. Tú estás en medio y te sabe muy mal. En concreto, Pablo Iglesias, si ves su trayectoria pues no es de mi agrado. No es muy agradable oír determinadas cosas.

¿Qué comentan entre las víctimas del terrorismo de estas situaciones?

Somos un grupo muy variopinto, sólo tenemos en común un hecho. Cada uno expresa su opinión y todos estos temas nos afectan bastante.

¿Qué le diría a quienes piensan que las asociaciones de víctimas del terrorismo están politizadas?

¿Qué no está politizado hoy en día? Simplemente por el hecho de esta en un lado u otro ya estás politizado. La asociación ha intentado ser apolítica totalmente, pero quizás los políticos se hayan apoyado en algún momento en la asociación para ciertos discursos, pero creo que las víctimas hemos sido muy apolíticas. El gran problema de este país es que todo se ha convertido en política, cualquier cosa que hagas, y no tendría que ser así.

¿Mucha política y poca justicia?

Por desgracia la justicia también se ha politizado. El juez debiera de ser juez y dejarse de la calle, él a su tarea. Hemos visto demasiada política en los jueces, incluso hay asociaciones políticas dentro de la magistratura.

Su atentado todavía está pendiente de justicia.

El juicio saldrá en unos meses, espero.

¿Qué le diría a quien le intentó matar si lo tuviera delante?

Él no tendría nada que decirme a mí y yo no tendría nada que decirle a él. No sé si cuando llegara el momento habría que hacerlo o no, pero ponerte delante de una persona que era una máquina que hacía lo que le decían, es un problema moral que en principio no le daría opción a que hablara conmigo. Tengo la certeza de que sería falso que me pidiera perdón.

Ha habido casos en que terrorista y víctima se han sentado en una misma mesa, incluso hablando de ello en televisión.

Cuando se habla de víctimas del terrorismo hay que ver víctimas y víctimas, hay un amplio concepto y no debiéramos definirlas por una sola línea. No es lo mismo poner enfrente a un primo hermano que a una viuda o a la misma persona que sufrió el atentado. Hay entornos muy específicos. A las víctimas no se las puede encasillar, cada uno hemos estado en distintos entorno.

Llegará un momento en que con el paso de los años haya generaciones cuyo entorno ya no tenga nada que ver con el terrorismo.

Está pasando ya. Es lo que quiere mucha gente, que pasen las generaciones y ya no se hable de terrorismo, y hasta la misma sociedad si me apuras. Lo que pasa es que los políticos han pretendido que esto haya sucedido antes de tiempo.

Y cuando pase el tiempo, ¿se deberá pasar página o recordarlo?

Los grandes de la historia son repeticiones de los mismos hechos. Por desgracia es cíclico. Si se habla de ello y se conoce quizá la gente piense y haga lo posible para que no vuelva a suceder. Pero si no se habla de ello y todo esto se entierra… No hay por qué ocultar lo que ha sucedido en este país. Que la historia decida y lo juzga, pero no que lo olvide.

¿Y cómo le gustaría a Juan José Aliste que le recuerde la historia?

Como una persona tolerante con todo el mundo, como yo mismo, una persona normal y corriente de la calle que quería ser y las circunstancias le dieron un protagonismo que no quería.

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