lunes. 19.02.2018 |
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La crisis también llega a los funerales

La crisis también llega a los funerales

La crisis también llega a los funerales. Y no solo al bolsillo. La mentalidad de los fallecidos y sus familias no ha dejado de cambiar en los últimos años haciéndose patente cada vez en mayor medida. La práctica de la incineración, ya utilizada durante bastante tiempo, sigue restándole terreno a la tradicional inhumación. Y en este caso, además, no es por un tema económico ya que la diferencia es de unos cien euros, según comentan los responsables de las funerarias, sino más bien debido a las voluntades de los fallecidos.

Esto, sorprende a los trabajadores de las funerarias, ocurre también entre las personas más religiosas y conservadoras. “Normalmente, el sepelio alude más a un tema religioso que la incineración pero las personas cada vez lo ven menos así y optan por la segunda opción”. El número de crematorios existentes en España lo atestigua. El país es el que más hornos crematorios tiene dentro de sus fronteras de toda Europa con 358, por delante de países con más tradición de cremación como Inglaterra, que tiene 260 y un 73% de casos de incineración por solo el 35% en España, donde se acumula en las zonas urbanas.

De los anteriores, 31 se encuentran en Castilla y León, según los datos dados por la Asociación Nacional de Servicios Funerarios, Panasef. La comunidad es la cuarta región que más hornos tiene por detrás de Andalucía que con 88 domina la lista. Segundo y tercero se sitúan Cataluña y la Comunidad Valencia, con 48 y 33, respectivamente.

Otro de los hábitos que están cambiando es la de contratar sacerdotes o realizar una misa. Esta práctica, hasta ahora extendida, también cede terreno en favor de los funerales laicos. Estos últimos no son la norma en Zamora aunque ya se puedan ver ciertos casos, según aseguran empresas funerarias. Para este tipo de funerales, estas empresas tienen servicios en los que se puede poner música en el mismo velatorio o que vaya un orador a decir unas palabras sobre el fallecido, al igual que ocurriría en la misma misa.

El cambio en los tipos de ataúdes o en las flores en caso de inhumación también son relevantes en los últimos funerales. Cuando antes el precio que se pagaba era alto, ahora se mira más la economía. “Antes todos querían lo mejor para sus fallecidos y compraban ataúdes de buena madera, ahora los prefieren más baratos”, afirman. También ocurre en el caso de las flores donde las coronas, de más de cien euros, han dejado paso a centros y ramos, cuyo precio se reduce a los cincuenta y veinte euros como mínimo.  

Además de estos hábitos, hay numerosos servicios que se pueden incluir en el funeral. Desde maquillaje hasta la vestimenta, que según los precios municipales de Salamanca cuesta 107,91 euros. Otra de las costumbres que ha cambiado, según comentan los responsables de las funerarias, es el ser enterrado en tu lugar de origen. El precio en los traslados y el cambio de hábitos en las vidas ha provocado que el lugar de fallecimiento también sea el del funeral.

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