domingo. 19.11.2017 |
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Cruz Roja Zamora guarda un minuto de silencio por la fisioterapeuta española asesinada en Afganistán

Cruz Roja Zamora guarda un minuto de silencio por la fisioterapeuta española asesinada en Afganistán

Lorena Enebral Perez, ciudadana española de 38 años de edad, se encontraba en el centro de rehabilitación que el CICR tiene en Mazar-e-Sharif cuando un paciente, aparentemente, disparó contra ella.

Este martes se ha guardado un minuto de silencio en la sede Provincial de Cruz Roja de Zamora por la fisioterapeuta española asesinada en Afganistán. Lorena Enebral Pérez, ciudadana española de 38 años de edad, se encontraba en el centro de rehabilitación que el CICR tiene en Mazar-e-Sharif. El trabajo de Lorena consistía en ayudar a niños, mujeres y hombres que han sufrido una amputación o que padecen alguna otra forma de discapacidad a aprender a caminar nuevamente o a alimentarse por sí solos.

Los compañeros recuerdan a Lorena por su gran sonrisa y su actitud radiante, y como una profesional dedicada a su trabajo y a sus pacientes. Las autoridades afganas han notificado al CICR que el hombre armado ha sido arrestado. La labor de rehabilitación física del CICR en Afganistán ayuda a las personas que han sufrido una amputación o que padecen alguna otra forma de discapacidad a llevar una vida activa mediante rehabilitación física, educación, empleo y deporte. Los siete centros de rehabilitación fabrican más de 19.000 miembros artificiales, brazos y otros dispositivos ortopédicos por año y atienden a cientos de miles de pacientes.

El ataque de muerte contra Lorena se produce después del que dejó sin vida, en febrero, a seis empleados del CICR en el norte de Afganistán. Otros dos compañeros fueron secuestrados en ese ataque. La muerte de Lorena tiene lugar seis días después de la liberación de estos dos compañeros, que pasaron casi siete meses en cautiverio, y tres días después de que el conductor de un cambión del CICR fuera atacado de muerte en Sudán del Sur. Esta serie de ataques no solo causa indignación y tristeza a la comunidad del CICR, sino que también deja en evidencia los peligros reales a los que está expuesto este personal en todo el mundo.

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