martes. 24.10.2017 |
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De Otero de Bodas al Real Conservatorio de Escocia

De Otero de Bodas al Real Conservatorio de Escocia

Alberto Rodríguez de Miguel nació en Otero de Bodas en 1990. Vivió su adolescencia en Zamora y su juventud entre las calles salamantinas. Allí comenzó su pasión por viajar, conocer y mezclarse.



Polonia, y centro Europa fueron sus primeros destinos hasta que Escocia terminó por conquistarle. Actualmente trabaja en el Real Conservatorio de Escocia y con motivo del Día de la Hispanidad nos ofrece una imagen de España en perspectiva.

Za24horas- ¿Por qué decidiste marcharte?

Alberto Rodríguez- Esta es una pregunta que alguien me pregunta una vez al mes y sigo sin tener una respuesta clara. Era una idea a la que ya llevaba años dándole vueltas y desde que hice mi año Erasmus en Polonia, vivir fuera se había convertido en algo normal. Recuerdo mi primera visita a Escocia hace 10 años, y recuerdo estar junto al lago Ness y pensar, algún día viviré aquí. Aunque lo anterior suena a puro cliché, supongo que en general fue un cúmulo de razones. Estaba algo cansado de vivir en España y aquí todo es nuevo y excitante, la cantidad de oportunidades laborales y el acceso a la cultura son simplemente abrumadores. Y bueno claro, tener una novia escocesa también ayuda a decidirse.

P-¿Echas de menos España?

R-Realmente no echo demasiado de menos vivir en España , ¿fin de la pregunta? Por supuesto que lo hago. Echo de menos a mi familia y amigos -los pocos que siguen por allí-, el caminar por la calle y sentirte en casa, el que todo sea conocido, la vida social y sobre todo el buen tiempo, eso por supuesto. Pero no añoro la situación política, económica y sobre todo social, la cual parece haber incluso empeorado desde que me fui. Cuando vuelvo a España de vacaciones me lo paso tremendamente bien y lo exprimo al máximo, no voy a mentir, pero después de unos días también tengo ganas de volverme a Reino Unido y seguir con mi vida fuera. Tengo un buen trabajo y estoy bastante integrado en la sociedad escocesa y en muchas ocasiones me siento incluso uno más, pero bueno, sé que al final volveré como el turrón, y que esto es temporal. Al fin y al cabo los tomates aquí no saben a nada y a mi novia le gusta más España que a los ratones el queso.

P- ¿Has coincidido con muchos españoles?

R- La verdad es que hay muchos españoles fuera, muchos más de los que la gente cree. Estoy seguro de que cada familia tiene un pariente viviendo, estudiando o trabajando en el extranjero. Yo vivo en Glasgow pero he leído que hay 20.000 españoles viviendo en Edimburgo. ¡Vaya locura! Vamos, que es casi imposible entrar en un bar y que no haya ningún español. Incluso tengo amigos y conocidos de España que viven o están a punto de venirse a estas tierras. De vez en cuando es agradable encontrarse con otro español y mantener una pequeña conversación, hace que te sientas como en casa. Creo que es triste que haya tanta emigración de jóvenes cerebros españoles al extranjero, pero también soy optimista y creo que como ya pasó en generaciones anteriores, si alguna vez volvemos o nos dejan volver, lo haremos llenos de nuevas ideas, habilidades y actitudes que sin duda serán un ejemplo para la sociedad española contemporánea.

P -¿Qué imagen se tiene de España fuera?

R- Individualmente cada persona tiene una opinión diferente. Yo diría que en general todos comparten la imagen que realmente vendemos o quieren vender: sol, playa, fiesta, vino y buena comida. En Escocia -aquel otro país del Reino Unido- la gente es muy diferente a la inglesa, son mucho más abiertos y están muy interesados en conocer y aprender de otras culturas; los periódicos tienen una amplia cobertura extranjera y la gente sabe lo que pasa a veces incluso mejor que yo y siempre me preguntan mi opinión al respecto.

P- ¿Has coincidido con más españoles allí? ¿Celebráis de alguna manera el día de la Hispanidad?

R- Ésta es una pregunta con trampa, ¿a qué sí?; He de admitir que por las respuestas anteriores es fácil interpretar que no soy un fiel seguidor de la patria, pero salvo en contadas ocasiones -véanse imágenes de los últimos días-, no me avergüenza ser español. Como español en el extranjero, me siento un embajador del país y un representante de su gente. Igual que deberíamos celebrar el amor o el día de la madre cada día, yo también celebro el hecho de ser español a mi manera, ya sea cocinando comida española para mis círculos, comprando vino español -¡no hay vino de Toro! ¡Pónganse las pilas!- o compartiendo mi lenguaje y mi cultura donde quiera que vaya.

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Alberto es además de un enamorado de la fotografía y, a través de su cuenta de Instagram @albiemcfly recoge los mejores momentos de su aventura formando así una crónica de sus viajes, sus gestos y, en definitivamente, de su vida. 


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