jueves. 23.11.2017 |
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Balonmano | Liga Asobal

El triunfo de la fe, la constancia y el coraje

El triunfo de la fe, la constancia y el coraje

El MMT Seguros y el Balonmano Cangas ofrecieron a los aficionados un duelo trepidante, repleto de nervios, tensión, rachas de buen juego y un espectáculo constante. Los zamoranos fueron casi todo el encuentro por delante y consiguieron entrar en los últimos dos minutos y medio con cinco goles de renta (32-26). Esta vez sí, los zamoranos supieron jugar con cabeza los últimos instantes y se llevaron la primera victoria de la temporada (33-28) que les permite seguir creyendo en la permanencia.

Siempre resurge. El espíritu del Balonmano Zamora es inquebrantable. Da igual una mala racha. Es indiferente que más de la mitad de España los desahucie. No pasa nada si el equipo tiene que empezar a afrontar finales en noviembre. En el ADN del conjunto zamorano hay tres cosas que son incuestionables e innegociables: constancia en el trabajo, coraje y fe.

El talento y la calidad son secundarios en un proyecto que lleva años con una metodología clara de funcionamiento y que los jugadores que se van incorporando van asumiendo a medida que atraviesan las puertas del vestuario que viste de pistacho. Por eso, el MMT Seguros es indestructible. Porque los ascensos y los descensos forman parte del juego, pero la fe y la creencia en lo que se hace es algo que permite a la escuadra de García Valiente ser diferentes a la gran parte de equipos que compiten a nivel profesional en este deporte.

Ante Balonmano Cangas la presión era máxima. Era un duelo capital si los zamoranos querían seguir enganchados a la pelea por la permanencia. El graderío mostró sus mejores galas. Era un duelo fundamental y las hinchadas respondieron. En el ambiente se sentía ese halo de encuentro decisivo. Duelo de aficiones y un pabellón repleto.

La afición llevó al equipo en volandas pese a las innumerables decepciones. Porque las decepciones deportivas del BM Zamora no acomplejan a los aficionados de este equipo. Y es que los hinchas del conjunto pistacho valoran los intangibles. Más allá de los goles, piden entrega, piden coraje, piden ilusión, piden sentir el escudo y piden gestos de complicidad. No obstante, las victorias siempre son vitaminas que ayudan.

Y esta vez llegó. Al fin llegó el primer triunfo del curso. Un 33-28 cimentado en tres claves fundamentales: una buena defensa, un fluido ataque en estático y un control casi total de los repliegues. Lo de la defensa no sorprende, porque en este tramo inicial, el equipo de García Valiente está rindiendo a un buen nivel. Sorprendió, para bien, el cambio en ataque. Un MMT más rápido, más fluido, con una velocidad de balón pocas veces vista hasta ahora. Y sobre todo un clínic en el repliegue. Atrás, Zamora apenas concedió contragolpes y arriba, Ceballos se fue con ocho goles gracias a la fenomenal interpretación de esa parte del juego.

Esta vez todo el equipo sumó, cada uno en su faceta. La mixta a Octavio antes del descanso hizo aparecer los fantasmas del pasado al pasar del 14-10 al 16-15 en menos de diez minutos. Pero esos fantasmas salieron huyendo ante el empuje del MMT Seguros y el respaldo de una afición ejemplar. Todos, al final, se fundieron en una ovación común. Perfecta comunión entre grada y cancha. Las dos partes se lo merecían. Zamora siempre promete batalla. También en Asobal.

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