Los cazadores zamoranos, al rescate de la agricultura: la proliferación descontrolada de especies "se hace incompatible con la actividad"

La junta tuvo que levantar la prohibición ante la preocupación de los agricultores de varios pueblos de la provincia

Carlos García

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 Coto de Caza   FDMESCYL (Copy)
Coto de Caza FDMESCYL (Copy)

Cuando los montes de Zamora ardieron el pasado verano, todo pareció detenerse en la provincia, incluso el tiempo, atrapados en una pesadilla de la que costaría mucho tiempo salir. Y así, también hubo muchas cosas que se detuvieron, como la agricultura, la ganadería y una actividad que a veces pasa desapercibida, pero que además de lúdica, es clave para el desarrollo de las otras dos: la caza. La Ley prohibía la actividad cinegética en terrenos quemados en un plazo de cinco años. 

Sin embargo, la Junta, a principios del mes de diciembre, tomó la determinación de levantar esa prohibición hasta en 71 cotos de la provincia, pero de hacerlo únicamente en lo concerniente a la caza mayor. Según José Antonio Prada, delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León, la razón de esa medida no es otra que frenar el desproporcionado crecimiento que las poblaciones animales de caza mayor, como corzos, ciervos y jabalíes han experimentado durante los últimos meses. Ello ha provocado el descontrol de las especies, que campan a sus anchas, generando graves daños en los cultivos de los habitantes de los pueblos colindantes. "Cada vez tienen más daños en los cultivos, la problemática es cada vez más importante", explica Prada y añade que "nos lo ha contado la subdelegada del Gobierno, nos lo ha contado gente que está ahí en el Servicio Territorial, que tienen una cantidad de daños tremenda".

La vida se abre camino, y tras los graves incendios que calcinaron la Sierra de la Culebra durante el pasado verano, los animales no han dejado de intentar sobrevivir y perpetuar su especie, en un hábitat arrasado por el ímpetu de las llamas. No obstante, se ha llegado al punto de que, según comenta Prada, "se hace incompatible con la actividad agrícola". Por ello, la Junta levantó la restricción a la caza mayor, en pro de "nivelar un poco las poblaciones". "Hay gente que tiene allí sus fincas, que tiene regadíos, que siembra", señala.

La masiva pérdida de masa forestal sufrida durante este verano por la provincia de Zamora ha llevado a los animales, ya no a la sobrepoblación, sino a la extrema concentración en un terreno mucho más pequeño que antes. "Ahora hay tantísimos que se concentran en esas zonas, y antes estaban en otras 30.000, 40.000 o 50.000 hectáreas que se han quemado, y ¿dónde comen?", lamenta el delegado provincial de la Federación de Caza de Castilla y León.

Si bien la agricultura zamorana atraviesa también uno de los momentos más duros que se recuerdan, tanto por los incendios como por la subida de precios, que los animales provoquen daños en lo que tanto cuesta conseguir es algo que requiere de un control. Y serán los cazadores quienes se encarguen de ello. "He hablado con gente de los pueblos y están agobiados, por la presión que tienen de ciervos, corzos, jabalíes y todo tipo de caza mayor, no se esperaban que hubiera tanto", confiesa Prada.

Por otra parte, la caza menor, según confirma el propio Prada, sí que deberá esperar durante ese periodo de un lustro sin poder formar parte de la actividad cinegética, "a menos que mejore mucho la situación de aquí a unos dos años". 

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