COAG advierte que la "descomunal" subida del precio de los fertilizantes puede descabalar toda la producción agraria

Según los datos recabados por COAG, si los precios continuaran como están hoy, aunque lo lógico es que sigan subiendo, Castilla y León tendría que poner 350 millones de euros más para comprar la misma cantidad de abonos que compró en 2020 debido al disparatado coste del gas, la electricidad y el petróleo

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 Tractor campo agrario EP
Tractor campo agrario EP

COAG ha señalado este jueves que "los efectos perversos de la escalada de precios de la energía solamente han asomado la patita. Lo realmente pernicioso llegará en los próximos meses. Igual que la lava del volcán de La Palma, se irá extendiendo a todos los mercados. De momento ha llegado al de los fertilizantes, que como todo el mundo sabe, son la vitamina que convierte en el campo, la semilla en cosecha".

En Castilla y León, los fertilizantes suponen casi la mitad del gasto que afrontan los agricultores y ganaderos en insumos, concretamente el 44%, frente a semillas, fitosanitarios y energía que completan el resto. Cada año, los campesinos de nuestra región compran fertilizantes y enmiendas por valor de 421 millones de euros, cantidad media anual de los últimos 10 años, según datos de las cuentas económicas en agricultura de la Junta de Castilla y León. Pero este año, si los precios continúan elevándose con esta desmesura, los agricultores y ganaderos podría ser que tuvieran que preparar otra cantidad similar de euros (unos 350 millones) para comprar la misma cantidad de fertilizantes que en años anteriores, esto es, aproximadamente 1,1 millones de toneladas.

Según los datos recabados por COAG, el precio de algunos abonos, por ejemplo, el del fosfato diamónico, se han incrementado casi un 100 por 100 este año con respecto al anterior y el ascenso todavía no se ha detenido. En otros casos como el del cloruro potásico o el del complejo 15-15-15, los precios trepan un 85 por ciento el primer caso, y casi un 70 en el segundo. En el caso de los abonos nitrogenados, que se utilizan en cobertera, la subida supera el 60%.

El debate ahora se centra en conocer qué harán los agricultores y los ganaderos ante este nuevo escenario. La primera medida será provisionar más fondos para lograr la misma producción, a la espera de que los precios percibidos por los cultivos puedan subir y compensar así el incremento. Otra solución que se baraja es refugiarse en cultivos que requieran menos nutrientes. Un analista de Green Markets firma de estudios agrarios, sostiene que “a medida que los precios de los fertilizantes sigan subiendo, los agricultores reducirán las tasas de aplicación, recortarán por completo los fertilizantes con la esperanza de que los precios sean más bajos en el futuro, o recortarán otros productos agrícolas para dar cuenta del mayor gasto previsto”.

En Castilla y León, ahora mismo, muchos agricultores se están planteando reducir la cantidad de abono o incluso no abonar en la sementera que se desarrolla en estos días. Lógicamente las producciones se resentirán en gran medida, pero por lo menos, piensan, no tendrán que costear, a priori, toda la ingente inversión que requieren los nutrientes agrarios. "Por si fuera poco, los agricultores ya pagan más que otros años por las semillas, por supuesto, por la energía, por la mano de obra, por el transporte (gasóleo) y por la adquisición de equipos", denuncia la organización.

Desde COAG señalan que el siguiente paso será ver cómo reflejan los lineales de las tiendas de alimentación todo este piroclasto, advirtiendo que los analistas temen que los lineales reflejarán las subidas de los insumos agrarios con la nitidez de un espejo. Asimismo, apuntillan que las mediciones de la ONU ya calculan que los alimentos están a punto de alcanzar el precio más alto de la década y que la subida del coste de los fertilizantes lo agravará inexorablemente.

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