El efecto de los sucesivos temporales de lluvia deja al campo zamorano en un escenario "bastante complicado"

Cereales, remolacha, maíz o leguminosas: la mayoría de cultivos han sufrido algún daño por la saturación hídrica del terreno

Tierras y fincas de la Rinconada anegadas el pasado martes por la crecida del Duero
Tierras y fincas de la Rinconada anegadas el pasado martes por la crecida del Duero

Las abundantes y persistentes lluvias de las últimas semanas han dejado anegadas numerosos terrenos agrícolas en la provincia de Zamora, dibujando un escenario "bastante complicado" para el campo, según ha señalado Aurelio González, secretario general de UPA Zamora.

El responsable agrario explica que el exceso de precipitaciones durante el invierno ha tenido consecuencias directas en los cereales: cuando el terreno permanece saturado de agua durante días, no permite que la raíz profundice adecuadamente y el cultivo queda condicionado a que la primavera sea también lluviosa y logre enraizar. En caso contrario, esas raíces pueden acabar secándose y provocar daños importantes en las explotaciones.

La situación afecta también a otros cultivos fundamentales en la provincia, como la remolacha o el maíz, que aún están por recoger. Indicaba González que "el invierno ha sido muy dispar", con episodios continuados de lluvia y temperaturas templadas, que se han mezclado con días de frío intenso. Esta combinación ha retrasado muchas labores agrícolas, impidiendo la entrada de maquinaria en las fincas. En el caso de la remolacha, cuyo terreno debería estar ya preparado para la próxima siembra, la acumulación de agua complica los trabajos y amenaza con reducir la superficie cultivada.

El secretario general apuntó también a las dificultades para cumplir con los calendarios de siembra de las leguminosas. "Entre diciembre y enero teníamos que haber sembrado los guisantes", al tratarse de cultivos que se deben integrar en las rotaciones, tal y como establece la Política Agraria Común (PAC), pero la situación de los terrenos lo ha imposibilitado.

En el caso de las lentejas, las fechas ya son tardías, y para implantar otras leguminosas sería necesario que el suelo se seque con rapidez, algo que no está garantizado y que pone en riesgo también las producciones.

A pesar de este difícil panorama, desde UPA Zamora valoran positivamente el decreto aprobado por la Junta de Castilla y León, que declara daños temporales por el exceso de agua y permitirá flexibilizar determinadas exigencias impuestas por la PAC.

Por ejemplo, se contempla reducir el porcentaje obligatorio de rotación de leguminosas del 5 al 2,5% para facilitar el cumplimiento de los objetivos. Además, en el caso de la remolacha, no existirán penalizaciones si se justifica una menor siembra por la inundación de las parcelas. Medidas que, según González, servirán de alivio a los agricultores en un momento especialmente delicado para el campo zamorano.

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