Vicente González Euren afirma que es necesario un control del lobo y plantea repoblaciones "donde pueda convivir con el hombre"

El especialista considera que "la mejor forma de conservar al lobo es gestionar sus poblaciones"

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Lobo nacido en Robledo
Lobo nacido en Robledo

“La mejor forma de conservar al lobo es gestionar sus poblaciones”. Así lo considera el especialista Vicente González Eguren, profesor titular del Departamento de Producción Animal de la Facultad de Veterinaria de León y académico de número de la Academia de Ciencias Veterinarias de Castilla y León, Vicente González Eguren, quien señala que ese control, en base a los censos, garantiza la supervivencia de la especie. 

Especialista en la materia, impartió hoy una ponencia sobre ‘Gestión y conservación del lobo en España. Una perspectiva sanitaria’ en el I congreso Internacional de Sanidad y Bienestar Animal, que reúne en León a más de 250 participantes, entre profesionales, investigadores, representantes de empresas del sector y estudiantes universitarios. “Es tan grande la problemática del lobo, que el tema sanitario ha tenido un papel muy secundario, siendo importante. Era tal el conflicto, que las enfermedades habían quedado en segundo plano”, señaló.

Para González Eguren, es preciso un control del lobo y se generan problemas si se favorece indirectamente a una especie “ porque no estamos en ecosistemas naturales; son modificados por el hombre”. Considera que procede llevar a cabo repoblaciones “donde sea factible que pueda convivir con el hombre. No podemos comparar con épocas pasadas, cuando la gente vivía en el campo. Soy contrario a intentar reescribir el pasado”.

También vincula su inclusión en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (Lespre), que lo convierte en no cinegético, al hecho de que cada vez más gente “vive en la ciudades, se aleja del mundo rural, mucha gente tiene mascotas y hay una clara tendencia a pensar que son como nuestros perros y esa asociación es peligrosa”.

A su juicio, los controles que se llevaban a cabo en Castilla y León eran los adecuados. “Se ha hecho bien. Se juega con un margen de seguridad muy alto y en pocos casos los cupos que se establecían se conseguían”. Considera un error que se tiene a comparar a los lobos con animales como el oso o el lince. “Nada que ver. El lobo tiene una estrategia reproductiva diferente, tiene más ejemplares y se organizan de otra manera”, subraya.

Con la nueva realidad, que rechazan las comunidades autónomas más afectadas y contra la que también la Junta mantiene activos sus recursos -de momento han llegado ya a trasladar la situación a instancias europeas-, vaticina que van a producirse muchas más reclamaciones por daños patrimoniales. Respecto a esas reclamaciones y a su implicación en la materia, comenta que se está “cerca de conseguir valores justos para evitar ir a juicio” y que se intenta “que los baremos en Castilla y León cumplan las expectativas”.

“No sabemos cómo pueden aumentar los daños. Es distinto en cada comunidad por las peculiaridades y los sistemas de explotación”, señala sin descartar que, llegado el caso, algunos ganaderos pudieran llegar a actuar por su cuenta, como podría ocurrir en lugares en los que las poblaciones no aumentan a pesar de la protección total que existe sobre el lobo.

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