Condenado a cuatro años de prisión el director de un campamento de verano de Ávila por abusar de un menor
La Audiencia Provincial considera probado que el acusado utilizó su posición de superioridad para engañar a la víctima y le impone también una orden de alejamiento durante cinco años.
La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Ávila ha condenado a cuatro años de prisión al director de un campamento infantil y juvenil de verano por un delito de abuso sexual a un menor de 16 años, con la agravante de prevalimiento, tal y como informa Europapress.
Además, se le prohíbe aproximarse al menor, a su domicilio o a cualquier lugar en el que éste se encuentre a menor de 200 metros, además de que no puede comunicarse con él por cualquier medio o procedimiento, durante cinco años.
El tribunal considerado probado que el acusado utilizó su cargo para concertar una "cita a ciegas" ficticia con la que atrajo a la víctima a su habitación privada durante la celebración del campamento de verano, ya que le propuso que una niña del campamento le realizara un masaje.
El menor se personó en la habitación del director y este le dijo que tenía para recibir el masaje tenía que tener "los ojos tapados y con las manos atadas porque la niña que le iba a dar el masaje era muy tímida y quería conservar su anonimato". Tras atar al menor y colocarle un antifaz, el director salió de la habitación y volvió a entrar simulando que era la niña.
Seguidamente, el director comenzó a tocar las piernas y brazos del menor, el pecho y torso desde la parte superior y bajando su mano hacia la parte inferior dirigiéndose hacia la zona de los genitales del menor. En esos momentos, el menor ayudándose por sus párpados y movimiento de su cabeza, consiguió desplazar levemente el antifaz de sus ojos y ver que la mano que le tocaba era de varón y portaba un "sello" o anillo que reconoció como de del director, por lo que le gritó que parara, lo que así hizo el ahora condenado.
El menor, logró soltarse y salir de la habitación y se encontró fuera con el director al que le recriminó los hechos y tras lo que acudió a la sala de monitores para pedir ayuda a su monitor, al que contó lo sucedido, quien a su vez se lo contó al resto de profesores del campamento.
Los monitores interpelaron al director, quien insistió en que el masaje se lo había dado una niña, a la que no quiso identificar, pero ante la insistencia de los profesores dio el nombre de una de las niñas que participaban en el campamento. Dicha niña nego haber ido a la habitación del director a dar un masaje a nadie.
El menor, que en el juicio renunció a reclamar indemnización alguna, necesitó tratamiento psicológico, ha padecido a nivel cognitivo sintomatología intrusiva ocasional con recuerdos molestos recurrentes, a nivel afectivo-emocional un nivel de rabia excesiva hacia el director del campamento y a nivel fisiológico-conductual la evitación de lugares que le puedan recordar los hechos, aunque ha logrado superar totalmente su sintomatología y padecimientos
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