La mujer que clavó en el cuello unas tijeras a su examante alega que fue un "acto reflejo"

Las acusaciones y la defensa han coincidido al solicitar diez meses de cárcel para la autora por delito de lesiones

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 TIJERAS2
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"¡Siento mucho lo ocurrido, me puse nerviosa, fue un acto reflejo pero en ningún momento quise matarle!", es la versión que M.E.L ha ofrecido este martes en sede judicial para tratar de explicar por qué el día 26 de marzo clavó unas tijeras en el cuello a su examante, funcionario de la Policía Municipal, tras acudir al domicilio de éste en La Cistérniga para tratar de retomar la relación. 

La vista por este caso, con similitudes con el filme "Atracción fatal", dirigido por Adrián Lyne y coprotagonizado por Michael Douglas y Glenn Close, ha tenido por escenario el Juzgado de lo Penal número 1 de Valladolid, donde, practicadas las pruebas testifical y pericial, tanto la defensa como la acusación particular -esta última pedía inicialmente diez años por tentativa de homicidio- se han adherido finalmente a la petición de la Fiscalía, consistente en una pena de diez meses de prisión por delito de lesiones. 

La condena, una vez dictada por la juzgadora, incluirá la prohibición de la acusada de aproximarse al lesionado a una distancia de 500 metros, así como de acercarse a su domicilio, lugar de trabajo y comunicarse con él por cualquier medio (escrito, telemático, telefónico) duerante el tiempo de un año y diez meses, además del pago de las costas procesales. 

En concepto de responsabilidad civil, la agresora deberá abonar al perjudicado una indemnización de 50 euros por cada uno de los 20 días que tardó en curar, así como al SACYL la cantidad que se determine en ejecución de sentencia la asistencia sanitaria prestada. 

Durante el juicio, la acusada, en declaraciones recogidas por Europa Press, ha relatado que aquella mañana se presentó a la puerta del chalé del que, como así ha puntualizado, creía que segyía siendo su amante, con el fin de pedirle explicaciones de su enfado con ella y para saber la razón de por qué no quería volver a verla. 

Una vez dentro de la vivienda, M.E.L, asegura que se produjo el incidente cuando el agente la amenazó con llamar a la Guardia Civil si no se marchaba y señaló con el dedo de la mano la puerta de salida de la vivienda. 

"Me dirigía a la puerta, cogí el bolso y al buscar las gafas me encontré unas tijeras", ha declarado la mujer, que acto seguido, al sentirse agarrada del brazo por R.G, reaccionó sin pensárselo asiendo las tijeras, de 20 centímetros de hoja, que dirigió al cuello de su examante.

La mujer reconoce que le pinchó con ellas pero insiste en que "¡fue un acto reflejo por el miedo que me provocó su actitud. Fui a su domicilio para hablar con él, no para matarle!", ha añadido M.E.L, que no ha podido explicar de forma creíble la razón por la que llevaba unas tijeras en su bolso. 

Luego, ambos forcejearon y cayeron al suelo, si bien ella asegura que su oponente la agarró del pelo y la arrastró por el suelo para situarse sobre ella por espacio de cerca de media hora, hasta que el examante pudo llamar a la Guardia Civil y una patrulla se personó en el domicilio. 

El lesionado, por su parte, recuerda de aquel día que se vio obligado a franquear la puerta a la acusada para evitar que los timbrazos de ésta en su puerta pusieran en alerta a todo el vecindario. R.G. asegura que la relación había quedado rota el día anterior -se enteró de que ella estaba casada- y que nada más entrar en su casa pidió a M.E.L. que se marchara bajo amenaza de llamar a la Guardia civil. 

Sin embargo, el lesionado ha mantenido que su ex, lejos de atender sus requerimientos, sacó de improviso una tijeras de su bolso y se las clavó en el cuello, si bien se trató de una lesión superficial, aunque también ha añadido que tuvo que forcejear con ella para evitar que volviera a acometerle con el arma. 

"Me costó reducirla y lo conseguí solo cuando ella, que pretendía volver a coger las tijeras, comenzó a sentirse cansada", ha advertido R.G, que ha calificado a la agresora como una persona "muy celosa" con la que quedaba una vez por semana. "Era una mera relación carnal. No quedábamos para tomar un café, señoría, quedábamos para lo que quedábamos", ha explicado gráficamente. 

La patrulla de la Guardia Civil que acudió en auxilio del agente de la Policía Municipal ha relatado que al llegar a la vivienda encontraron a la acusada en posición de cuclillas y con la cara ensangrentada, producto del golpazo que se produjo con una puerta al intentar defenderse la víctima. 

Ambos agentes han coincidido al señalar que la mujer reconoció en todo momento haber sacado las tijeras y haber herido con ellas a su expareja. "Nos dijo que se le había ido la cabeza", ha aseverado uno de los guardias civiles. 


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