La Diócesis de Zamora clausura el Año Jubilar de la Esperanza
La Iglesia diocesana de Zamora ha cerrado el Año Jubilar de la Esperanza tras un año de celebraciones, oración y compromiso pastoral vivido en las distintas sedes jubilares de la diócesis
La Diócesis de Zamora ha clausurado el Año Jubilar de la Esperanza, un tiempo de gracia iniciado a finales de 2024 que ha acompañado a la Iglesia diocesana a lo largo del último año en distintas celebraciones repartidas por las sedes jubilares del territorio.
El Jubileo se abrió en la fiesta de la Sagrada Familia con una celebración presidida por el obispo de Zamora, Fernando Valera, quien desde el inicio situó el Año Jubilar en una clave espiritual y pastoral. En su homilía inaugural, el prelado recordó que «la puerta santa del corazón de Dios se abre para ti», subrayando que la esperanza cristiana es una experiencia viva que transforma la vida y no una espera pasiva.
Bajo el lema episcopal “Permanecer en el amor”, el Jubileo ha invitado a la comunidad diocesana a vivir la comunión, el compromiso, la entrega y el servicio en la realidad concreta de Zamora. A lo largo del año se han celebrado diversos jubileos sectoriales, con la participación de sacerdotes, cofradías, vida consagrada, jóvenes, familias y otras realidades eclesiales, reflejando la diversidad y riqueza de la Iglesia diocesana.
El Año Jubilar se ha desarrollado en sedes como la Catedral de Zamora, la iglesia de San Ildefonso, la Casa de Acogida Betania, el Colegio San Vicente de Paúl de Benavente, la Residencia San Agustín de Toro, SOES Aliste-Alba y la sede jubilar de Sogo de Sayago.
La clausura se ha ido celebrando de manera progresiva en estas sedes y, de forma especial, el obispo Fernando Valera participó el pasado sábado, día 20, en la celebración final de Sogo de Sayago, acompañando a los fieles del arciprestazgo en la oración y la acción de gracias.
Durante todo el Año Jubilar ha estado muy presente la llamada a llevar esperanza a las realidades más frágiles: la soledad, el cansancio, la pobreza, el sufrimiento o los sueños rotos. Un mensaje que, con la clausura del Jubileo, se transforma ahora en envío y compromiso para la vida ordinaria de la Iglesia diocesana.
La Diócesis de Zamora ha expresado su gratitud por los frutos espirituales y comunitarios de este tiempo jubilar y anima a los fieles a seguir viviendo la fe, la caridad y la esperanza, recordando que, como señala el apóstol Pablo, “la esperanza no defrauda”.
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