Del ‘ser o no ser’ de Shakespeare, al ‘meter o no meter’ del Sevilla. Tras su paso por las fiestas de San Pedro en 2015, este viernes el vocalista de los Mojinos Escozíos regresó a Zamora reencarnado en una especie de filósofo de la felicidad del siglo XXI. 

Ante un Teatro Principal abarrotado, el artista sevillano se subió al escenario de la bombonera zamorana para demostrar “que hasta el más tonto es capaz de hacer relojes”. Durante dos horas de show, el Sevilla compartió con sus prosélitos sus reflexiones más disparatadas así como su experiencia traumática sufrida en la infancia con los agujeros de los donuts. 

Su humor irreverente, mordaz y, en ocasiones obsceno, arrancó las carcajadas de los más de trescientos espectadores que anoche se dieron cita en el coliseo zamorano. Pero el Sevilla no estuvo solo en el escenario. El polifacético artista estuvo acompañado en todo momento de ilustres pensadores como Aristóteles, Parménides (“ese que tiene nombre de queso rallado”), Pitágoras (y sus catetos) o Sócrates, entre otros. 

Además, cómo no podía ser de otra forma, en la función tampoco faltaron alusiones a su rocambolesco concierto en la Plaza Mayor el pasado año. Y así, entre recuerdos pícaros, reflexiones absurdas, príncipes verdes pistacho, endibias y ‘coloradines’, el Sevilla cumplió su objetivo principal: contagiar su felicidad al público. 

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