Seguridad ante el luto
La Real Cofradía del Santo Entierro forma a medio centenar de hermanos para el uso de los tres nuevos desfibriladores que portarán bajo sus pasos en la procesión del Viernes Santo.
Velar por el patrimonio humano. Ese es el objetivo prioritario de la Real Cofradía del Santo Entierro. Durante una Semana Santa, Montse González, Jefa de Emergencias y Matrona, se encontraba desfilando cuando a un espectador, un hermano de acera, le dio una lipotimia. Tras el percance, esta hermana de fila se preguntó por el operativo a seguir en estos casos.
Para su sorpresa, descubrió que el Santo Entierro era la única cofradía que contaba con un Plan de Evacuación de Emergencias. Un dispositivo “interior” puesto en marcha en 2014 a colación de un hermano que sufre una hernia inguinal, tal y como explicaba el abad de la cofradía, Juan Carlos Vara.
Ante la inquietud de cómo ayudarle si tiene algún tipo de incidente, Vara se preguntó cómo llegaban las ayudas exteriores hasta la procesión, cómo podían indicarles el punto exacto y también cómo podían ofrecer desde la cofradía una “primera ayuda” para salvarle antes de la llegada de los profesionales sanitarios.
De este modo, el jefe de procesión le propuso al presidente del Santo Entierro un Plan de Emergencias y Evacuación interno con la introducción de botiquines de todos los pasos, tres camillas debajo de tres pasos y cursos de formación al personal de organización.
Además, en el plan establecen unas vías de escape así como de evacuación y desalojo ante un posible caso de emergencia. Así, “se vela el patrimonio humano que es lo más importante, el patrimonio artístico y la plástica y la estética de la cofradía”, explicaba.
“En el primer año de funcionamiento, 2014”, recordaba Vara, “hizo muchísimo calor y a la calle salimos 4.300 personas entre hermanos, cargadores, integrantes de bandas de música, piquetes y escoltas; se atendieron 22 lipotimias, tanto de hermanos de acera como hermanos de fila, dos erosionados y una fisura de clavícula. Al año siguiente bajó la temperatura, hubo reparto de más botellines de agua y bajaron a 17 lipotimias; así poco a poco se van reduciendo siempre con la prevención hacemos que todo sea mucho más seguro”.
Sin embargo, Montse, a raíz de su experiencia personal, propuso ir un paso más allá con la instalación de desfibriladores. Contactó con varias empresas que o bien fueron desestimadas por la Cofradía por su alto coste, o bien fueron rechazadas por las propias entidades, quienes contestaron con la negativa ante la “escasa duración” de la Semana Santa.
Finalmente, contactó con Proyecto Salvavidas, una empresa acreditada por sus siete años de experiencia y más de 4.000 espacios cardioprotegidos. El Proyecto Salvavidas ofreció su colaboración y cedió los tres desfibriladores que serán estrenados por la cofradía durante la Semana Santa de este año.
Se colocarán en tres pasos a lo largo del recorrido, al principio, en el medio y a la cola. El primero se situará entre La Magdalena y el Santísimo Cristo de las Injurias; el segundo se ubicará entre El Descendimiento y La Conducción al Sepulcro y, por último, el tercero irá entre San Juan y Nuestra Señora y La Virgen de los Clavos.
Desde la cofradía esperan no tener que hacer uso de ellos pero de forma preventiva y con la ayuda de Protección Civil y Cruz Roja, medio centenar de hermanos de la organización recibirán la formación oportuna para poder manejar los aparatos, necesarios tan solo en caso de fibrilación.
Además, según informaron desde la cofradía, en esta Semana Santa la sede del cofrade será cedida a Cruz Roja como puesto avanzado para atender lipotimias, erosiones o cualquier otro tipo de incidencia. Una medida más para disfrutar con mayor prevención de la semana de Pasión.
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