El reflejo de un congregante sobre un charco de agua, la sensación de frío al ver los pies descalzos de un penitente, la dureza de cargar una pesada cruz por las empedradas calles del casco histórico, la imponente presencia de una imagen portada por decenas de cargadores, las interminables filas de hermanos con las velas como única luz… Todas ellas son escenas habituales de la Semana Santa de Zamora y en las que habitualmente reparan los fotógrafos que pretenden captar la esencia de la Semana de Pasión. 

De ahí que la muestra de Pedro Ladoire llame la atención, porque busca algo diferente, “lo cotidiano” como explica el fotógrafo zamorano. Una dama de una cofradía calentando el cuerpo con un café antes de comenzar el desfile, un grupo de hermanos que camina con la cara descubierta en el descanso de una procesión, dos enamorados que se besan antes de ponerse el caperuz durante más de tres horas, unos turistas tomando una copa en un bar, ajenos a la Semana Santa que atraviesa la calle. Situaciones todas ellas reales, que ocurren cada Semana de Pasión pero en las que no siempre se repara. 

“La idea es representar el ambiente de calle de la Semana Santa, ver lo que pasa entre bambalinas, que se sale del ambiente puramente procesional. He querido ofrecer una fotografía de tipo documental e instantánea. He elegido el blanco y negro porque es más efectivo y se va mucho más a los detalles”, explicaba el autor a zamora24horas durante la inauguración, en la que le acompañaron el gerente del CC Valderaduey, Miguel Escudero, y el presidente de la Junta Pro Semana Santa, Antonio Martín Alén. Hay que recordar que se trata de una muestra que ya estuvo expuesta en el Palacio de la Encarnación en el mes de mayo.

La exposición estará abierta en horario comercial de la superficie Eroski y estará un mes en marcha. Además, el montaje especial, sobre palés, llamaba la atención en su primer día de muestra al público.

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