El viaje de la banda Semura Sonora por Zamora en 2025: descubriendo la provincia a través de la música
Con una quincena de conciertos, el ensemble "ha dado vida al legado musical zamorano"
2025 ha sido un año de encuentros, de música compartida y de patrimonio redescubierto. A lo largo de estos meses, más de una quincena de conciertos y actividades, el Ensemble Semura Sonora ha dado vida al legado musical zamorano, recuperándolo y otorgándole la importancia que consideran que merece, siempre acompañados de un público cada vez más numeroso y agradecido que anima a continuar con el proyecto.
Con este comienzo de 2026, Semura Sonora abre un nuevo año lleno de ilusión, con el deseo de seguir compartiendo la música zamorana con sus oyentes. Sin embargo, antes se han querido detener para hacer balance y compartir todo lo vivido a lo largo de 2025.
Comenzaron el año volviendo a Francia para presentar el programa 'Dulzíssimo ruiseñor', un programa que imagina la llegada a España del célebre castrato Farinelli y lo hace dialogar con la música de Alonso de Cobaleda, maestro de capilla de la catedral de Zamora, y autor de la cantata que da nombre a este programa.
Celebraron allí dos conciertos, que tuvieron lugar en la iglesia Saint-André de Montreuil y la Grange dîmière – Théâtre de Fresnes, respectivamente, acompañados de un magnífico equipo de músicos y del contratenor Gabriel Díaz, colaborador habitual del ensemble.
Además, tras el concierto en Fresnes, tuvieron la oportunidad de alargar la experiencia en un encuentro con el público organizado por el teatro, un espacio de diálogo y escucha compartida en el que intercambiaron impresiones y respondieron a todas las preguntas y cuestiones que pudieron surgir en el público al escuchar un programa como el que presentamos.
Más tarde, en el mes de abril, emprendieron una gira muy especial por la provincia de Zamora. Aunque ya habían recorrido antes distintos municipios con sus conciertos, este fue el primer año en que concibieron una gira pensada específicamente para el tiempo de Semana Santa, con el deseo de llevar el patrimonio musical zamorano que recuperan con sus melodías a aquellos lugares donde esta tradición sigue profundamente arraigada.
Por ello, el camino no podía tener otro punto de partida que las localidades de Bercianos de Aliste y Villarrín de Campos. Apenas unos días antes del inicio de la Semana Santa, invitaron al público a descubrir la música que resonaba en la catedral de Zamora hace más de tres siglos, a través del programa de nuestro CD 'Miércoles de tinieblas' y con el apoyo de la Diputación de Zamora.
El concierto de Bercianos de Aliste estuvo marcado por un momento especialmente emotivo: la participación de la Cofradía del Santo Entierro de la localidad, que interpretó el tradicional Miserere Alistano, entrelazado con el Miserere que fue compuesto por el maestro de capilla Alonso de Cobaleda para la catedral de Zamora en el S. XVIII. Un diálogo único entre la música escrita y la tradición viva, entre el archivo y la memoria colectiva, que sigue resonando con fuerza en la Semana Santa zamorana.
Con la llegada del verano, en los primeros días del mes de junio celebraron, por sexto año consecutivo, su ya tradicional gira de conciertos por la provincia de Zamora. Junto a la coral Camerata Primo Tempo, recorrieron distintos puntos del territorio zamorano para presentar el programa 'Maestros de capilla del siglo XVIII', dedicado a la música de la catedral de Zamora perteneciente a este siglo. En esta edición ofrecieron tres conciertos en Corrales del Vino, Villardeciervos y Fuentesaúco, respectivamente.
A lo largo de estos seis años, han ido tejiendo un mapa sonoro que recorre ya más de veinte localidades de la provincia. Con cada concierto, este patrimonio musical ha vuelto a resonar en nuevos espacios, encontrándose con públicos distintos y con lugares llenos de historia y belleza.
Dentro de esta sexta edición de la gira por la provincia, tuvieron además la oportunidad de celebrar una vez más una 'Ruta en Música', en esta ocasión en una de las localidades en la que celebraron también uno de los conciertos, Villardeciervos.
Previo al concierto que tuvo lugar en la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, desde el Ensemble Semura Sonora, junto a la coral Camerata Primo Tempo y en colaboración con la Oficina de Turismo de Villarciervos, realizaron una visita guiada acompañada de música en la que se pudieron descubrir de una forma diferente los principales lugares de la localidad, además de los diferentes grupos e instrumentos del ensemble y la coral.
De este modo, desde el Ensemble Semura Sonora señalan que continúan trabajando "para dar a conocer de manera conjunta el patrimonio musical y arquitectónico de la provincia de Zamora, creando nuevas formas de encuentro entre la música, los espacios y las personas que los habitan".
Siguiendo esta línea, unas semanas más tarde regresaron a la capital con una propuesta tan sencilla como ambiciosa: escuchar Zamora. Escucharla desde la música, desde su arquitectura, desde las huellas invisibles que el tiempo ha ido dejando en sus calles. Resonancias de la Urbs Zamoranensis fue un proyecto concebido junto a la arquitecta y divulgadora patrimonial Bea Barrio, con el que recorrieron distintos lugares de paso del casco histórico de Zamora, espacios cotidianos que rara vez miran con atención, pero que encierran siglos de historia, y se llenan de música.
Gracias al patrocinio de la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Zamora, invitaron al público a redescubrir la ciudad de una forma muy diferente. A lo largo del recorrido, Bea Barrio fue desgranando las distintas capas que conforman la ciudad y, en determinados puntos, se detuvieron para escuchar cómo pudieron haber sonado.
En cada uno de esos momentos, el grupo de ministriles del Ensemble Semura Sonora hizo resonar música de diferentes periodos de la historia, mientras el director artístico de la agrupación, Lucien Julien-Laferrière, aportó el contexto, la función y el significado de esta música en la historia de Zamora.
Cerca de 1.000 personas les acompañaron a lo largo de las tres jornadas, confirmando el interés por propuestas que permiten vivir el patrimonio de una forma diferente y novedosa. "Resonancias de la Urbs Zamoranensis fue una invitación a caminar la ciudad con otros ojos y oídos, a detenernos y a descubrir cómo el pasado sigue habitando los espacios que recorremos cada día", aseguran desde la banda.
Finalmente, terminaron el año celebrando la Navidad con una tercera gira de conciertos por la provincia de Zamora, de nuevo gracias al patrocinio de la Diputación de Zamora. En esta ocasión llegaron por primera vez a Fuentelapeña y regresaron, por segundo año consecutivo, a Moraleja del Vino, donde compartieron su programa de villancicos 'Hermoso Cupido'.
Pero la principal novedad de este proyecto —y, sin duda, del año en general— fue la creación del Coro Participativo, uno de los trabajos más ilusionantes y ambiciosos que han puesto en marcha hasta ahora, y que ha supuesto un paso muy importante para nosotros. Con él, quisieron abrir aún más su labor a la provincia y permitir que nuevas voces se implicaran de forma directa en la recuperación y difusión del patrimonio musical zamorano.
La respuesta fue extraordinaria: más de veinte personas se inscribieron en esta primera convocatoria y quince de ellas participaron finalmente en los conciertos, tras un proceso de formación junto a los músicos y a su director artístico. "Compartir escenario con los músicos del ensemble y la soprano Laura Martínez fue una experiencia emocionante que se tradujo en una interpretación que conectó profundamente con el público", resaltan.
"Más allá de la música, este proyecto nos ha confirmado que crear comunidad es tan importante como crear cultura. El Coro Participativo nos ha permitido seguir cumpliendo nuestro objetivo: revitalizar el patrimonio musical zamorano, hacerlo vivo y compartirlo para que nunca vuelva a ser olvidado", concluyen.
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