La afición del BM Zamora, en éxtasis antes de la Navidad

Por enésima jornada, el pabellón municipal Ángel Nieto registró otro lleno e incluso tuvo que abrir el fondo para acoger al más de medio centenar de aficionados de Guadalajara que acompañaron al equipo. El duelo, trepidante y glorioso, llevó al éxtasis a la afición, que se marcha a las navidades pensando que la permanencia es posible.

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La tarde en el Ángel Nieto empezó de la mejor manera posible, con tintes de solidaridad. Y es que antes de arrancar el duelo, los aficionados lanzaron desde la grada decenas de peluches en una iniciativa impulsada por el River Zamora FS y el Balonmano Zamora para que Cáritas y Cruz Roja puedan repartirlos entre las familias sin recursos de la ciudad.

Eso fue el preludio de una tarde majestuosa. Desde el principio, el MMT Seguros mandó en el marcador. La salida fue arrolladora, quizás aprovechando todavía el subidón de los alcarreños tras empatar contra el Barcelona. Esa salida en tromba del equipo, que empezó a cimentar las primeras ventajas de tres y cuatro goles hizo creer a una afición que llenó de nuevo el municipal para llevar en volandas a su equipo.

Fue una simbiosis perfecta, como cada tarde de balonmano en el Ángel Nieto, y el resultado acompañaba. Una pequeña duda antes del descanso del equipo pistacho se solventó con el respaldo de la afición, que empujó al equipo a marcharse al descanso cinco arriba. En la grada había ilusión, pero el empate de Guadalajara ante el Barça hacía ser muy cautos de cara a la segunda mitad.

Pero la segunda parte llevó el mismo guion. La afición enchufada, celebrando cada gol como si fuera el último, sosteniendo a Carlos Calle en cada parada, ovacionando al arquero en cada intervención, y ayudando a que cada lanzamiento de Anderson, Octavio, Jortos o Gastón besara las redes. Todo apuntaba a una victoria, pero nadie quería confiarse, ya que la sombra de Teucro sigue siendo muy alargada.

Hubo que esperar hasta falta de un minuto y medio cuando realmente la afición se lo creyó, empezó a hacer la ola en el pabellón y los hinchas paladearon los últimos segundos sabiendo que era una victoria colosal ante uno de los grandes de la liga. Con el bocinazo final, celebración por todo lo alto, éxtasis y despedida hasta el año próximo con el convencimiento que con este equipo se puede marchar hasta el fin del mundo.

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