GCE Villaralbo y Villamuriel dejaron un encuentro intenso en el juego pero feo en la elaboración. El fuerte viento que azotaba la Ciudad Deportiva Fernández García resultó ser el peor enemigo de dos equipos que apenas tuvieron ocasión de hacer un juego vistoso. Sobre todo en una primera mitad insulsa, con pocas acciones de gol y en donde las constantes interrupciones en el juego impedían que ni uno ni otro contendiente tuviese fluidez en su creación.

Pese a que los dos técnicos, Tornadijo y Olea, se empeñaban en decir a sus jugadores que apostasen por rasear el balón, la realidad es que la intensa presión que ejercían las dos escuadras obligaba a ambas defensas a apostar constantemente por el desplazamiento en largo. Ante eso, eran los errores puntuales los que permitían crear ocasiones. El primero en romper las hostilidades en cuanto a ocasiones se refiere fue el Villamuriel. Marcos encontraba un balón muerto dentro del área y su disparo lo taponaba Juanjo cuando llevaba camino de gol. Era el minuto 22 y solo tres minutos después respondía el GCE Villaralbo con un disparo de Bruju que se marchaba al lateral del palo. Era un golpe de cada equipo, pero cuando parecía que la contienda se abriría, de nuevo volvió la igualdad y el juego trabado e intenso. 

Antes del descanso, en la última acción, el GCE Villaralbo desaprovechaba una gran acción en ataque. Una buena acción de Garban por banda izquierda finalizaba en un pase de la muerte que no llegaba a rematar Diego en boca de gol. Llegaba el descanso y el empate a cero era justo por la igualdad. La intensidad, la disputa en cada acción, la pelea en las jugadas divididas, y la pugna por las segundas jugadas se imponía a cualquier tipo de opción de triangulaciones. 

Tras el descanso la contienda fue mucho más atractiva para el espectador. El GCE Villaralbo salió responsabilizado de lo que se jugaba, mientras que el Villamuriel se parapetó atrás para intentar cazar alguna contra. Manu Arias y Garban tuvieron la opción de inaugurar el marcador, pero en la primera Sevi paró sobre la línea y en la segunda el cuero se marchó lamiendo el larguero. Parecía que los palentinos habían espantado ese inicio intenso del GCE Villaralbo, pero entonces llegó la diana del Villaralbo. 

Una jugada de Bruju por el carril central terminó en un rechace que el propio Bruju remató a gol. Fue una volea inapelable. Pero lejos de que ese gol diera tranquilidad a los zamoranos, la diana espoleó al Villamuriel. Los palentinos empezaron a crecer sobre el campo, los cambios fueron positivos y la escuadra de Olea comenzó a tener más presencia en vanguardia. Saez tuvo el empate en sus botas tras recoger un rechace dentro del área, pero su disparo no cogió portería por unos centímetros y se marchó rozando la cruceta. 

Tras esa ocasión, los equipos se olvidaron de jugar al fútbol. Empezaron las protestas, los banquillos se enzarzaron en una disputa continua y se enfilaba el tiempo de descuento con ese exiguo 1-0. Olea, técnico palentino, tuvo que ver el final del partido desde la grada, tras ser expulsado. Un final que dejó ese 1-0 que mantiene al GCE Villaralbo en fase de ascenso y metiendo presión a sus más inmediatos perseguidores que se enfrentan entre ellos este domingo: La Bañeza y Virgen del Camino.

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