La historia detrás del décimo 'ochomil' de Martín Ramos: así fue su expedición al 'Monte de los Espíritus'

El montañero zamorano Martín Ramos coronó el pasado miércoles su décimo 'ochomil' haciendo cumbre en el Manaslu tras casi un mes de expedición.

Martín Ramos en la cumbre del Manalsu
Martín Ramos en la cumbre del Manalsu

El pasado cinco de septiembre el zamorano Martín Ramos y su compañero Jorge Egocheaga posaban sonrientes en la terminal de Barajas rumbo a una nueva aventura sin saber aún que les depararía el Manaslu (8.163m) o también conocido como Monte de los Espíritus. La expedición con la que el zamorano coronaría su décimo 'ochomil' ascendiendo a la octava cumbre más alta del mundo. 

El zamorano recibía el ánimo de sus miles de seguidores y de los zamoranos felices de ver a Martín embarcándose en este nuevo viaje. Conocido es por todos que Martín Ramos lleva a las montañas dentro de él, y el Manaslu, proviene de la acepción del sánscrito Manasa, cuyo significado es “alma se convertiría en un nuevo recuerdo imborrable de su carrera. 

Comienza la aventura hacia el Manaslu
Comienza la aventura hacia el Manaslu

Tras ese primer vuelo, los aventureros llegaron a Katmandú, zona ya muy conocida por el zamorano ya que es el punto de partida hacia otras grandes cumbres como el Everest, montaña ya coronada por el zamorano. Tras las diferentes obligaciones burocráticas, tocaba poner rumbo al Campamento Base de Manaslu.

Sin embargo, el clima, que dificultó en varias ocasiones la andadura, obligó a los dos alpinistas a hacer noche Arkhet, antes de poder dirigirse al último núcleo de población antes del Campamento Base, a la cual debían llegar en un nuevo vuelo. 

Con la llegada del nuevo día, las condiciones climáticas tampoco eran esperanzadoras debido a las lluvias propias de esta época del año, por lo que el vuelo se retrasó nuevamente. No sería hasta la mañana siguiente, cuando ambos pudieron volar hasta Samagaun, última población antes de emprender camino a la cima.  

Cragando el equipaje. Foto  Martín Ramos
Cargando el equipaje. Foto Martín Ramos

 Finalmente, Martín Ramos y su compañero Jorge Egocheaga pudieron llegar a Samagaun el pasado once de septiembre aclimatándose ya a una considerada altitud de 3.400 metros, lo que propiciaba una aclimatación al entorno. Ha su llegada, los deportistas aprovecharon para dar un paseo por la zona y alcanzar los 4.000 metros de altitud, de cara a la ascensión, la cual afrontaban sin oxígeno. 

Esta población les acogió durante dos días, y no fue hasta el tercero cuando el sol hizo acto de presencia y pudieron contemplar la grandiosidad del Manaslu y abandonar la zona para poner rumbo al Campamento Base. 

Imagen del Samagaun, última población antes del Campamento Base. Foto  Martín Ramos
Imagen del Samagaun, última población antes del Campamento Base. Foto Martín Ramos

Tras la llegada al Campamento Base, realizaron el porteo de material al Campamento 1, para posteriormente descender al punto inicial y encarar una nueva subida de material en una segunda jornada. Fue entonces cuando ambos pasaron la primera noche a 4.600 metros de altitud, niveles donde el decrecimiento en la cantidad de oxígeno en la atmósfera es ya muy alto.  Sin embargo, la primera noche al C1 también se vio condicionada por el clima y les obligó a dormir de nuevo en el campamento base. 

El montañero zamorano en el Campamento Base. Foto Martín Ramos
El montañero zamorano en el Campamento Base. Foto Martín Ramos
Imagen desde el Campamento 1. Foto Martín Ramos
Imagen desde el Campamento 1. Foto Martín Ramos

El viernes 18 de septiembre el sol por fin permitió una visión del objetivo: el Manaslu, desde la base. Comenzaba la subida al primer campamento de la expedición disfrutando de las vistas de la cima, en una jornada en la que el tiempo por fin acompañó a los dos protagonistas. 

Imagen desde el Campamento Base el primer día de sol de la expedición. Foto Martín Ramos
Imagen desde el Campamento Base el primer día de sol de la expedición. Foto Martín Ramos

El clima siguió siendo un aliado en la expedición, lo que permitió alcanzar el primer campamento para poder hacer noche, y aprovechar las dos siguientes jornadas para hacer una noche en el campamento dos y continuar con el porteo de material para poder montar una tienda en el tercer campamento. Allí pasaron también una noche, aguantando ya una altitud de 6.700 metros que ya se considera "extrema" debido a la falta de oxígeno. 

No eran los únicos en esta expedición y ya eran varios los que pensaban en cumbre. Una opción descartada por el zamorano Martín Ramos y Jorge Egocheaga, puesto que afrontaban este reto sin oxígeno y sin sherpas, lo que implica una adaptación más severa y un mayor tiempo de equitación por sus propios medios. Todo ello les llevo a descender de nuevo al Campamento Base para descansar en una zona en la que la altitud no supusiese un riesgo por la ya comentada falta de oxígeno. 

Imagen de los dos compañeros en el Campamento 3. Foto  Martín Ramos
Imagen de los dos compañeros en el Campamento Base. Foto Martín Ramos

Una decisión a vista de poder alcanzar la cima, pero que vino acompañada de un mal pronóstico meteorológico lo que los llevó a permanecer más tiempo en el punto de partida. Fue el 25 de septiembre cuando ambos decidieron bajar de nuevo Samagaun, pero con un plan en la mochila. 

Este nuevo descenso sirvió para que los dos alpinistas pudieran oxigenarse, ya que se encuentra a una altitud menos dañina, pero sería al día siguiente cuando una nueva subida a la base se convertiría en el pistoletazo de salida de su plan.

Tras partir de Samagaun decidieron hacer noche de nuevo en el campamento base, para subir "del tirón" hasta el campamento número tres el pasado lunes 27 y alcanzar la cima el martes 28. Una decisión que ese momento se encontraba aún a expensas del clima. 

Martín Ramos junto a dos habitantes de Samagaun
Martín Ramos junto a dos habitantes de Samagaun

La visión de ascensión planteada por ambos finalmente salió bien y fue el pasado miércoles cuando ambos coronaron el Manaslu. Una muestra de valentía y fortaleza de ambos que enfrentaron esta aventura de oxígeno y sin ayuda para portar el material. En menos de veinte días desde su primer paso en el Campamento base, Martín Ramos coronó su décimo 'ochomil' sin ayudas externas. 

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