Lanzados al play off

El Balonmano Zamora ofreció una despedida a la altura de lo que se esperaba y doblegó sin muchos problemas a Cisne por 26-18. Brillaron especialmente Luis Posado en portería y Raúl Maíde en el ataque. La despedida de Leo Maciel y del incombustible Carletes cerró una tarde redonda en la que la hinchada comprobó que el MMT Seguros llega lanzado a la fase de ascenso.

 Lanzados al play off
Lanzados al play off

Inercia positiva. Dícese de lo que buscan todos los entrenadores antes de encarar una fase decisiva de un campeonato. El Balonmano Zamora está a las puertas de afrontar la parte más trascendental de la liga y de ahí la importancia de que llegue a la cita del año con plenas garantías. Unas garantías que mostraron sobre la cancha los jugadores de García Valiente con la incontestable victoria por 26-18 ante Cisne. 

En primer lugar, y como pieza fundamental para un play off, el plantel se vio bien en lo físico. Inmersos en una mini pretemporada, García Valiente volvió a repartir minutos para que las buenas sensaciones y la chispa lleguen a sus jugadores antes de tamaña cita. Cita en la que Torrelavega espera en semifinales. 

Ese objetivo físico conseguido se une con el siguiente, tener a todo el plantel enchufado. Los aficionados confían en los de siempre, en los Leo Maciel, Octavio, Jortos, Iñaki, Gastón Mouriño y un largo etcétera. Pero este sábado también comprobaron cómo dos jóvenes valores de la casa ya no llaman a la puerta del primer equipo, sino que la tiran de un empujón. 

Luis Posado estuvo soberbio en portería. El arquero cuajó sin duda el partido más completo de los que la afición le recordaba en el Ángel Nieto. Hay dos formas de afrontar el tener de compañero a un portero de altura como Leo Maciel: conformarse con jugar poco o aprender en cada lance. Y Posado apostó por lo segundo. Su tiempo de aprendizaje con Miranda primero y ahora con el arquero argentino le han servido para crecer como portero y este sábado se llevó la ovación imborrable de la grada. Hay portero de futuro, pero también de presente. 

Como también hay presente, además de futuro, en Raúl Maíde. El joven zamorano deslumbró con su valentía, con su arrojo, con su rapidez y a veces con su inconsciencia de joven irreverente. Se fue a casa con casi media docena de goles y con una grada entregada a su crecimiento. Tampoco Magariño quiso marcharse sin su gol en la tarde de los jóvenes prometedores.

Y no son jóvenes de edad pero sí de espíritu dos hombres que se despidieron sobre la cancha. Leo Maciel ya lo había anunciado el jueves y desde el principio contó con el guiño de la grada. Pero lo de Carletes fue especial. Tras casi dos décadas defendiendo la elástica del club pistacho recibió un homenaje en pleno partido. Cuando el choque entraba en su último minuto, los dos equipos pararon de jugar y aplaudieron la despedida del veterano extremo, que recibió el cariño de compañeros, técnicos, directivos, familiares y amigos. 

Fue el colofón a un parido con poca historia en la que Cisne pasó el trámite de no jugarse nada y el MMT Seguros mostró que llega lanzado a la fase. El objetivo en el horizonte a corto plazo, traer a Zamora de nuevo la élite de balonmano.

 

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