El legado del 10 | Charlie Muñiz se hace eterno en La Rosaleda tras toda una vida en la pista: "Me voy triste, pero orgulloso"
El icónico capitán benaventano colgará las botas a final de la temporada tras toda una vida ligada al 40x20
El legado del 10 ya es eterno en Benavente. Carlos Muñiz Seisdedos 'Charliente' colgará las botas a final de la temporada, tal y como anunciaba a través de sus redes sociales en la tarde de este domingo, y lo hará como capitán, estandarte y máximo adalid del ADN del Atlético Benavente. Y es que la entidad blanquiazul vio forjarse a quien ya es leyenda y espera aún disfrutar de un 'último baile' de su jugador más icónico, en la última jornada de liga ante el Pontevedra.
"Es una decisión muy meditada, pero creo que acertada", reconoce Charliente en declaraciones a Zamora24horas, apuntando que el aspecto físico ha sido clave para tomarla y que "tampoco quería verme arrastrándome por la pista". "El año pasado hice una burrada, forcé mi vuelta tras cinco meses y medio, cuando recomiendan diez u once", afirma recordando la grave lesión de ligamento cruzado que lo apartó de las pistas.
Si bien asegura sentirse "triste por dejar atrás una etapa en la que casi no conozco otra cosa que haya sido jugar al fútbol sala", matiza que también está "contento porque al final la familia también me ha demandado mucho más tiempo y estoy feliz por esa parte, porque a mi mujer y a mis hijos les va a venir muy bien pasar mucho más tiempo con ellos, igual que a mí a nivel personal".
Incontables han sido las muestras de cariño que el 10 ha recibido desde que hizo pública su retirada, y el propio jugador asegura que "llegan desde todas las partes de España". "Al final el futbolista se retira, pero la persona sigue y esas muestras de cariño significan mucho para mí", explica y añade que "que te recuerden como una buena persona quiere decir que algo bien habré hecho y estoy muy orgulloso".
Desde su debut con apenas 16 años hasta su retirada, con 40, ha habido infinidad de momentos, buenos y malos, que han forjado la trayectoria de quien llegó a vestir la camiseta de la Selección Española hasta en 21 ocasiones. Para Charlie resulta complicado elegir uno de ellos, si bien recuerda especialmente "el debut en Primera División, el primer gol, el debut con la selección, la primera final, el primer título, el ascenso cuando volví a Benavente...". No obstante, también ha habido momentos malos, afirmando que "al final de eso se trata la vida, de tener experiencias buenas y malas, que al final es como se hacen las personas y tampoco quitaría experiencias malas".
Esos momentos malos, comenta, fueron algunos como "el descenso, algunas lesiones...", siendo estas "las que nos crean como personas y nos refuerzan". "Seguramente", asegura, el momento más duro de su carrera puede haber sido "la lesión que sufrí hace dos años, cuando me rompí el ligamento cruzado", siendo esta "la que quizás haya precipitado mi decisión".
"Está claro que al final lo malo se tiende a olvidar y a quedarse con lo bueno", apunta y añade que "me quedo con la trayectoria". Asimismo, insiste en que "al final el cuerpo manda", por lo que está "contento" por "retirarme sabiendo que todavía era apto para esta categoría, e incluso, a lo mejor, algo más, pero hasta aquí he llegado".
Charliente se va, pero el Atlético Benavente, ahora huérfano, deberá seguir y el propio capitán tiene claro que el club blanquiazul "desde el descenso está pasando unos años de transición", aunque "ojalá más pronto que tarde podamos volver a ver al Atlético Benavente en Segunda División". "Yo estaré trabajando desde ya para que así sea", augura y explica, en este sentido, que seguirá ligado a la entidad como entrenador de categorías inferiores.
Asimismo, tampoco quiso dejar pasar la oportunidad de "dar las gracias y la enhorabuena" a la hinchada blanquiazul. "A mí personalmente me han aportado mucho, me han querido, me han animado y fueron una de las cosas por las que yo volví a Benavente y no me equivoqué", confiesa. "Han demostrado que han sido y siguen siendo la mejor afición", afirma y augura que "aun no estando yo, La Rosaleda se seguirá llenando, seguirán llevando al equipo en volandas y estoy seguro de que antes o después volverán a tener al club donde se merecen".
Aquí, pues, se acaba el jugador y nace la leyenda. El legado de un número que ya trasciende la memoria y quedará grabado a fuego en los corazones de los aficionados, no solo del Atlético Benavente, sino de cualquier aficionado a un deporte que pierde a uno de esos ejemplos de resistencia, fidelidad y trabajo incansable por un escudo.
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