Un Zamora de leyenda no quiere despertar del sueño: remontada en León y plaza para el play-off

Con la obligación de ganar en el Reino de León, el Zamora apretó desde el comienzo en busca de abrir el marcador y tratar de encarrilar el encuentro lo antes posible. Sin embargo, la Cultural estropeó los planes al borde del descanso con el 1-0 de Julián Luque, cuenta goleadora que a los cinco minutos del segundo tiempo se amplió con el segundo de Eric Montes. Pero la garra rojiblanca siguió intacta y el equipo continuó peleando. Fruto de ello llegó el gol de Coscia en el 53’ y el empate a dos de Escudero en el 61’. Una mañana cargada de emociones y que Piña se encargó de rematar para hacer el definitivo 2-3 y meter al Zamora en su sexto play-off de ascenso.

Un Zamora de leyenda no quiere despertar del sueño: remontada en León y plaza para el play-off
Un Zamora de leyenda no quiere despertar del sueño: remontada en León y plaza para el play-off

Un Zamora memorable. Épico. Legendario. Heroico. Una escuadra que, sin duda, quedará para la leyenda de este club. Y es que el club rojiblanco jugará su sexto play off de ascenso a Segunda División A. Jugadores, cuerpo técnico, cuerpo médico y propiedad han hecho posible lo imposible, junto a una afición que nunca dejó de creer.

Muchos daban por muerto al Zamora al inicio del campeonato por mantener el bloque del ascenso a Tercera. Muchos lo mataron con la mala racha de resultados en la mitad de la primera vuelta. Muchos confiaron en que el equipo se caería después de la buena primera vuelta. Y otros pensaron que las lesiones no le dejarían colarse entre los tres mejores en el tramo final. A partir de ahí, al Zamora se le dio por muerto tras caer con el Promesas en los anexos del José Zorrila. Se le volvió a dar por muerto antes de jugar la vuelta ante el filial blanquivioleta y también antes de acudir al Reino. Incluso, muchos lo veían moribundo este domingo con 2-0 en el marcador.

Pero la plantilla y el cuerpo técnico no se ha cansado de repetir lo mismo uno y otra vez: “Que no nos den por muertos”. Ese era el mantra constante. Contra todo y contra todos. Daba igual un arbitraje escandaloso en los anexos de Zorrilla o un partido entre hermanos días atrás en el Reina Sofía. Este Zamora es el de la fe, el coraje, la valentía, el buen juego, el de no darse por vencido… pero sobre todo es el Zamora del orgullo. Por eso quedará para la historia pase lo que pase en la fase de ascenso.

El equipo de Movilla ha logrado en un puñado de meses ascender de Tercera a Segunda B, de ahí a Primera Federación y ahora se cuela entre los 16 mejores equipos de la Primera Federación para soñar por un ascenso a la categoría de plata. Este equipo no renuncia a nada, pero tampoco promete nada. Al menos en público. La filosofía es el hablar en el campo y así lo ha hecho de principio a fin.

Este domingo, en el Reino de León, 2-0 en contra en los inicios del segundo acto. Pero este Zamora está hecho de otra pasta y de ahí que genere ese orgullo a la hinchada zamorana. Una hinchada que empujó con todo hasta el final. Porque está afición cree hasta vencer. Porque al igual que el equipo se ha rebelado, la afición también ha querido desterrar, gracias a la filosofía ‘Movillista’ ese halo de victimismo que arrastra la provincia en todos los frentes de la vida.

Dos goles casi consecutivos de Coscia y Escudero le daban vida al equipo, pasada la hora de juego. Quedaban alrededor de media hora. El Valladolid Promesas ganaba 1-0 y al Zamora le hacía falta un gol. Y todo se alineó. El fútbol fue justo con un equipo, con un trabajo, con una ciudad y con una provincia que necesita alegrías de este tipo como asidero a la complicada situación que sufre.

Era el minuto 90 y llegó el giro de guión que todo director sueña. Piña anotaba en el 90 a la media vuelta y el Valladolid Promesas hacía el segundo. Durante noventa minutos, el Zamora estuvo fuera de play off, pero se mantuvo dentro en los tres más importantes, en los finales. Acababa el duelo en el Reino de León y acto seguido en Valladolid. La euforia era máxima entre jugadores, técnicos y directivos, además de compartida con los hinchas, que se volvían locos. Algunos enloquecían en la grada y otros lo hacían en la distancia, irradiando buenas sensaciones. Porque pese a lo complicado de la situación, en lo hondo de cada corazón rojiblanco había una cosa clara: si un equipo podía romper el gafe que persigue a este club en los últimos años era este. Y así fue.

Lágrimas en los rostros de muchos hinchas recordando las penurias de Tercera División y el barro tragado años atrás. También la amenaza de desaparición que sobrevoló el Ruta de la Plata hasta que llegó el Grupo Vivir para mantener con vida al muerto. Un muerto que está muy vivo y que seguirá haciendo soñar a una provincia entera. Honores para este Zamora.

Y ahora, a esperar rival este lunes para un último esfuerzo. Porque como ya explicó Movilla, este equipo ha demostrado que después del último esfuerzo, todavía saca uno más. En el Reino de León se vio este domingo una prueba más de ello. Y lo mejor es que la historia continúa, y este Zamora pretende rescribirla.

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