El 70% de trabajadoras del hogar en Zamora no tienen contrato laboral
Cáritas Zamora denuncia la normalización de la economía sumergida y reclama reconocer derechos laborales en el Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar
Cáritas Diocesana de Zamora ha puesto el foco en la situación de las empleadas del hogar en la provincia con motivo del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, reclamando mayor visibilidad, reconocimiento profesional y respeto a sus derechos laborales.
Durante el acto, la secretaria general de la entidad, Beatriz Carracedo, subrayó que el lema de este año, “Tu hogar, su profesión”, busca recordar que el trabajo doméstico “no es un favor, sino un empleo con derechos”. En este sentido, insistió en la necesidad de que la sociedad valore esta labor y deje de tolerar situaciones de precariedad.
Según los datos que maneja la organización, en Zamora hay más de mil personas empleadas en el trabajo doméstico, de las cuales más del 50% son extranjeras. Sin embargo, la situación más preocupante es que alrededor del 70% trabaja sin contrato, lo que refleja una elevada presencia de economía sumergida.
Desde Cáritas se advierte de que la falta de regularización laboral sigue estando socialmente aceptada, algo que no ocurre en otros sectores. “Muchas familias dudan si hacer contrato o no, cuando en cualquier otro ámbito no se plantearía”, señalaron desde la entidad.
La directora del Programa de Empleo, María León Gabo, explicó que, aunque en los últimos años ha habido avances legislativos, la mejora normativa no se ha traducido en cambios reales en las condiciones laborales. Entre los principales problemas, destacan la ausencia de cotización a la Seguridad Social, la falta de prevención de riesgos laborales y el incumplimiento de horarios, descansos y funciones.
Especialmente compleja es la situación de las trabajadoras internas, ya que en muchos casos no se respetan sus tiempos de descanso ni su derecho a desconectar del trabajo, algo que la ley sí contempla. Además, persisten dificultades relacionadas con la convivencia, como el uso de recursos básicos o la falta de comprensión por parte de algunas familias.
El perfil del sector sigue estando feminizado, aunque en los últimos años se ha registrado un ligero aumento de hombres, que representan aproximadamente un 10% del total, principalmente en tareas de cuidado de personas dependientes.
Por otro lado, Cáritas también ha alertado de las dificultades añadidas en el medio rural, donde muchas trabajadoras, especialmente migrantes, se enfrentan a problemas de movilidad y aislamiento, lo que complica aún más el cumplimiento de sus derechos laborales.
Ante esta situación, la organización insiste en la necesidad de profesionalizar el sector y garantizar condiciones dignas, así como en la importancia de un cambio cultural que reconozca plenamente el valor del trabajo doméstico en la sociedad.
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