Qué es el botulismo infantil y qué lo produce

Hace poco saltó a los medios la noticia de la muerte de un bebé en Japón por botulismo infantil asociado al consumo de miel. Si bien este desenlace es el peor posible, existen casos no mortales. La Organización de Consumidores explica más sobre esta intoxicación alimentaria y sus causas.

Miel
Miel

El botulismo es un tipo de intoxicación que suele tener su origen en la ingesta de alimentos, especialmente conservas vegetales con bajo grado de acidez que no han sido esterilizadas correctamente, y cuya causa principal es la bacteria Clostridium botulinum.

El peligro de esta toxina es que afecta al sistema nervioso y puede provocar parálisis en los músculos responsables de la respiración, llegando a ser mortal si no se diagnostica y trata rápidamente. Aun así, también hay casos en los que la persona consigue recuperarse después de un largo proceso de hospitalización. En España solo hay referenciados 9 casos entre los años 1985 y 2002.

Botulismo infantil: en qué consiste

A diferencia del botulismo alimentario que se produce porque el tratamiento térmico de la conserva no ha sido suficiente para destruir las esporas y estas germinan y producen la toxina en el alimento, en el caso del botulismo infantil es la propia ingesta de las esporas la causante de la enfermedad.

En un adulto las esporas no producen ningún síntoma, ya que las condiciones de su tracto digestivo imposibilitan su germinación, a no ser que esta persona se haya sometido a tratamientos antibióticos muy prolongados o a una cirugía que impliquen una disminución muy importante de la flora intestinal. Sin embargo, las esporas se aprovechan de la inmadurez de la flora intestinal del bebé para germinar y producen la toxina dentro del propio tubo digestivo.

Los síntomas más frecuentes del botulismo infantil son el estreñimiento, la debilidad muscular y los problemas para controlar la cabeza, el llanto débil, la irritabilidad, el babeo constante, los párpados caídos, el cansancio, la dificultad para succionar o alimentarse y la parálisis. Estos suelen comenzar a las 12-36 horas de que la toxina ingrese en el cuerpo del bebé.

Miel y tierra, causas principales

La principal causa del botulismo infantil es la ingesta de miel, ya que es fácil que contenga esporas y estas se desarrollen en el tracto intestinal de los bebés. Es por esto por lo que se desaconseja dar este alimento a menores de 12 meses, ni tampoco papillas o postres que lo contengan.

Tras una evaluación de riesgo realizada por la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), no solo se recomienda no dar miel ni infusiones u otras especies vegetales a los bebés de menos de 1 año porque podrían actuar como vehículo del patógeno, sino que tampoco se les debe exponer a la tierra o al polvo, especialmente en las zonas rurales.

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