¿Deberían tener los profesores prioridad para vacunarse contra la COVID-19?

Esta es la petición de Unicef, señalando que es “fundamental” para que la educación entre los más pequeños se pueda garantizar

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 Una profesora prepara la documentación del inicio del curso escolar entre dos mampáras en el colegio público Pablo Neruda, en Málaga
Una profesora prepara la documentación del inicio del curso escolar entre dos mampáras en el colegio público Pablo Neruda, en Málaga

UNICEF pide que se dé prioridad a los profesores para recibir la vacuna contra la COVID-19, una vez que el personal sanitario de primera línea y la población de alto riesgo estén vacunados. En un comunicado, la directora ejecutiva de la organización, Henrietta Fore, asegura que esto ayudará a proteger a los profesores del virus, les permitirá enseñar presencialmente y, en última instancia, contribuirá a mantener las escuelas abiertas.

Según rememora Fore, la pandemia de COVID-19 ha causado estragos en la educación de los niños en todo el mundo, por lo que considera que "vacunar a los maestros es un paso fundamental para que vuelvan a estudiar".

En su momento álgido a finales de abril de 2020, el cierre de escuelas interrumpió el aprendizaje de casi el 90% de los estudiantes en todo el mundo. Si bien ese número ha disminuido desde entonces, sigue existiendo la idea "infundada", según Fore, de que el cierre de escuelas puede ralentizar la propagación de la enfermedad, a pesar de la evidencia creciente de que las escuelas no son el principal impulsor de la transmisión comunitaria.

En consecuencia, a medida que los casos se van disparando en muchos países, las comunidades están cerrando las escuelas de nuevo. A partir del 1 de diciembre, las aulas permanecen cerradas para casi 1 de cada 5 escolares en todo el mundo, o lo que es lo mismo: 320 millones de niños.

Así, Fore señala que, si bien las decisiones sobre la asignación de las vacunas dependen en último término de los gobiernos, las consecuencias de no recibir educación de manera prolongada o de recibir una educación deficiente son "graves", especialmente para las personas más marginadas. "Cuanto más tiempo pasen los niños fuera de la escuela, menor será la probabilidad de que regresen y más difícil será para sus padres volver al trabajo", añade.

A su juicio, son decisiones difíciles que obligan a asumir contrapartidas difíciles. "Pero lo que no debería ser difícil es la decisión de hacer todo lo que esté en nuestra mano para salvaguardar el futuro de la próxima generación. Esto comienza por proteger a los responsables de abrirles las puertas a ese futuro", comenta.

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