Expertos cerveceros desmontan en Zamora el mito de la ‘barriga cervecera’

Diferentes estudios avalan que el consumo moderado de cerveza no modifica la composición corporal. El consumo moderado de cerveza por adultos sanos podría contribuir a disminuir el riesgo cardiovascular.

 ¿Puede un ansiolítico potenciar una tasa de alcoholemia?
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Distintas investigaciones señalan que el consumo moderado de cerveza puede formar parte de una alimentación equilibrada debido a las propiedades que le confieren las materias primas con las que está elaborada. Este ha sido el eje central del taller sobre bebidas fermentadas y salud impartido por el Prof. Jesús Román Martínez, profesor de nutrición humana y dietética de la Universidad Complutense de Madrid, durante una jornada de formación a médicos residentes que se ha celebrado este fin de semana en Zamora.

Durante el taller el profesor ha explicado que, en general, el consumo moderado de bebidas fermentadas puede formar parte de una alimentación saludable dentro de la Dieta Mediterránea actual, aunque hay que tener en cuenta que los efectos beneficiosos de estas bebidas se pueden observar únicamente cuando el consumo es moderado y responsable, por parte de adultos sanos, en el marco de una alimentación equilibrada.

La cerveza, una bebida que no engorda

Según el estudio “Asociación entre el consumo moderado de cerveza tradicional y sin alcohol y la composición corporal”, el consumo moderado de cerveza no provocaría un aumento de peso ni modificaciones en la composición corporal. Las mediciones antropométricas realizadas a los participantes señalaron que, tras el consumo moderado de cerveza, tanto tradicional como sin alcohol, no se observaría ninguna modificación en la circunferencia del brazo, cadera y cintura; y tampoco provocaría alteraciones significativas en los pliegues cutáneos.

Investigaciones internacionales también comparten estas conclusiones y señalan que el consumo de cerveza no produciría un aumento de la circunferencia de la cintura. Así, la investigación “La cerveza y la obesidad: un estudio transversal” apunta que sería poco probable que una ingesta habitual de cerveza pueda estar relacionada con un aumento significativo en el índice de masa corporal y en el índice cintura-cadera.

Durante el taller, el Prof. Martínez ha señalado que “la aportación calórica de la cerveza es muy baja: 45 kcal/100 ml en el caso de cerveza tradicional y 17kcal/100 ml en el caso de la cerveza sin alcohol. De hecho, varios estudios señalan que su consumo moderado no afectaría al peso ni a la composición corporal, desmontando así el mito de la “barriga cervecera”.

Protección de la salud cardiovascular

El Prof. Jesús Román Martínez ha explicado también que existen numerosas evidencias científicas sobre los posibles efectos beneficiosos del consumo moderado de bebidas fermentadas en la salud cardiovascular.

Según un estudio realizado por la Sociedad Española de Dietética y Ciencias de la Alimentación (SEDCA) y la Universidad de Valencia, el lúpulo contenido en la cerveza podría influir positivamente en los parámetros sanguíneos del metabolismo oxidativo, evitando la oxidación de las células. La investigación indica que, tras el consumo de cerveza sin alcohol, se podría apreciar una reducción en los biomarcadores de inflamación y en el daño oxidativo, y un posible aumento en la defensa antioxidante, implicaciones importantes en las enfermedades cardiovasculares.

El efecto de la cerveza en la salud ósea

Por otra parte, la cerveza contiene varios ingredientes relacionados con la salud ósea, como el silicio, que promueve la densidad ósea y evita la pérdida de hueso, o los fitoestrógenos, que están asociados a la mejora de los síntomas de la menopausia y la prevención de la osteoporosis.

El silicio es un elemento esencial en los procesos de calcificación de los huesos y, posiblemente, en el tejido conectivo. Así, la cerveza contiene aproximadamente 36 mg/l de silicio biodisponible, por lo que se considera una fuente importante de este elemento.

Cada vez más datos sugieren que el consumo moderado de cerveza podría relacionarse con una mayor densidad mineral ósea en hombres y mujeres de más de 60 años.

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