Ganar la batalla para poder enseñar

La ausencia de oposiciones este año dejará sin cubrir múltiples plazas docentes por jubilaciones
La ausencia de oposiciones este año dejará sin cubrir múltiples plazas docentes por jubilaciones

Después de cuatro años de carrera universitaria, una buena parte de los graduados en Magisterio opta por opositar para convertirse en maestro de la escuela pública. La vocación, las condiciones laborales y salariales y la seguridad en el trabajo forman parte de las razones que muchos esgrimen para iniciar el camino de la oposición, una vía que se ha ido haciendo más tortuosa a medida que las plazas se han ido reduciendo y se ha vuelto más complicado tener un acceso inmediato al puesto. Algunos aprueban y no tienen plaza; otros consiguen sustituciones más o menos prolongadas; obtener directamente una vacante fija es "una quimera".

Para Víctor Calvo, un zamorano de 24 años, este será su tercer curso como opositor: "Creo que el número de plazas que se oferta es muy bajo, tanto en Castilla y León como en el resto de comunidades", explica este joven graduado en Magisterio: "Sacar un puesto fijo es casi imposible y para conseguirlo tienes que hacer un examen de un 9,5 mínimo, porque hay muchísimos interinos que tienen una gran cantidad de puntos y a los que es realmente difícil superar", añade.

En una situación similar, tras hacer la especialidad de pedagogía terapéutica, se encuentra Andrea Jambrina, que reconoce que "es considerable" el número de plazas que se oferta con respecto a años atrás, pero apunta que aún "no es el adecuado". Para esta zamorana, "el sistema de interinidades hace prácticamente imposible conseguir una plaza a un maestro recién graduado que no dispone de puntos para el concurso", una circunstancia que "desmotiva a cualquiera". "La ignorancia hace que al principio parezca mas asequible. Luego vas viendo la realidad, aunque sin perder la esperanza", apostilla.

En otro punto se encuentra Antonio Pascual, que a sus 26 años vive su segunda experiencia como interino lejos de casa. Este curso, en San Esteban de Gormaz (Soria): "Lo normal es ir moviéndote por la Comunidad y poco a poco acercarte. A veces es dura tanta carretera y tanto tiempo fuera de casa, pero cuando ves la sonrisa de los chavales te das cuenta de que merece la pena todo el esfuerzo", señala este maestro, que pide más plazas en el contexto de unos centros cuyas necesidades educativas "crecen cada día más".

Fuera de los estudios de Magisterio, la bióloga Lara Martínez lleva ocho años inmersa en un proceso que no acaba de tener fin. Primero, lo intentó en Andalucía, donde entró en listas y acumuló interinidades hasta el 2010. Después, volvió a Castilla y León tras quedarse a una milésima de obtener plaza fija en el sur de España: "Es un sistema injusto. Si suspendes, te recorres la Comunidad y si apruebas también", remarca, tras recordar los pasos que hay que dar en cada convocatoria, desde la suerte del tema que toca desarrollar, hasta la defensa de la programación didáctica, pasando por "cualquier cosa relacionada con el temario" en la parte práctica.

ABANDONOS

Algunos opositores optan por tomas otras vías alternativas. Algunos, de forma definitiva; otros, temporal, a la espera de que la situación mejore: Este año me voy a seguir preparando porque no veo futuro a las oposiciones a día de hoy, y más estando pendientes de unos presupuestos que están en el aire. Así que he optado por seguir formándome", comenta Aida Álvarez, otra graduada en Magisterio consciente de que el acceso a la escuela pública pasa por superar un proceso plagado de sacrificios.

 

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