“Es una gincana diaria”: vecinos denuncian el caos para llegar a sus casas tras el cierre del Arco de Doña Urraca
Afectados por la reordenación del tráfico en el casco histórico de Zamora denuncian que los nuevos recorridos obligan a circular por zonas con colegios y aseguran llevar más de tres meses esperando respuesta
El cierre al tráfico del Arco de Doña Urraca, una de las puertas históricas de la muralla de Zamora, continúa generando malestar entre parte de los vecinos del casco antiguo, que denuncian dificultades para acceder a sus viviendas y garajes tras la reorganización de la circulación en la zona.
El Ayuntamiento decidió restringir el paso de vehículos por este punto tras la restauración del monumento, alegando motivos de seguridad vial y de protección del patrimonio, ya que el paso es estrecho y durante años los coches circulaban a escasos centímetros de la piedra.
Sin embargo, residentes del entorno agrupados en el colectivo Afectados Arco Urraca aseguran que las alternativas propuestas no solucionan el problema y complican el acceso al barrio.
“Una gincana para llegar a casa”
En varias publicaciones difundidas en redes sociales, los vecinos describen la situación diaria como “una auténtica gincana” para poder llegar a sus casas. Denuncian la presencia habitual de vehículos mal aparcados y baldosas deterioradas en las calles por las que ahora se ven obligados a circular.
En tono irónico, aseguran que “cada semana que pasa nos la tendrían que convalidar como una etapa del Rally Dakar”, en referencia a las dificultades que encuentran para desplazarse por la zona.
Los afectados también advierten de que el problema podría agravarse en fechas próximas con la llegada de la Semana Santa de Zamora, cuando el casco histórico se llena de visitantes. “Mientras los vecinos seguimos esperando una solución, esta es la situación que nos encontramos a diario”, señalan en su última publicación, en la que vuelven a reclamar la reapertura del Arco de Doña Urraca al tráfico.
Quejas por las rutas alternativas
El colectivo también ha criticado recientemente que algunos de los itinerarios alternativos obligan a circular por calles cercanas a colegios, algo que antes no ocurría. Aunque reconocen que detenerse para ceder el paso a los escolares no supone una molestia, consideran que las nuevas rutas carecen de sentido desde el punto de vista de la movilidad.
Además, aseguran llevar más de tres meses esperando una respuesta a las peticiones trasladadas al Ayuntamiento.
Debate entre movilidad y patrimonio
Desde el Consistorio se defiende que la restricción responde a criterios técnicos de seguridad y conservación del monumento, y se insiste en que el cierre no impide el acceso al casco antiguo, sino que obliga a utilizar rutas alternativas.
Mientras tanto, el debate continúa entre la protección del patrimonio histórico y las dificultades de movilidad que denuncian algunos vecinos, que reclaman una solución que permita compatibilizar ambos aspectos.
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